26 de noviembre 2010 - 12:09

Moyano-PJ, una tregua que promete calma hasta marzo

• Pacto anticolectoras.
• Expediente Plaini.
• Causas (y azares)

Hugo Moyano
Hugo Moyano
-Todos me preguntan si estoy nervioso. No, muchachos, yo estoy muy tranquilo. ¿Por unos troqueles?

Federico Scarabino, impostado, había voceado la solidaridad de la mesa por el trance judicial, pero Hugo Moyano, por segunda vez en la noche, abandonó su tono monocorde para transmitir, enfático, seguridad. Tanto se esforzó que ese gesto pareció sobreactuado.

El martes, el camionero llevó hasta una quinta del conurbano sur su rendición. Solo, aceptó sentarse en una mesa con 16 platos. Uno quedó desocupado: Aníbal Fernández faltó porque asistió al sepelio de su custodio y luego se fue a cenar con Néstor Valleca.

En cuatro citas previas, Moyano bosquejó el acuerdo concesivo que se coronó tres noches atrás y los flashes registrarán el 6 de diciembre cuando, junto a Daniel Scioli, encabece una reunión del PJ en la gobernación que, esta vez, tendrá quórum comprobable.

La incomodidad del jefe de la CGT por la mención a la causa que lleva Claudio Bonadío se replicó, un rato después, cuando los comensales abordaron otro expediente, pero de carácter político: la designación de Omar Plaini, lugarteniente moyanista, como consejero y pro tesorero.

Esa jura -ejecutada en la sesión del quórum invisible, el 26 de octubre- es objetada por los caciques aunque, el martes, se admitió, como señal de convivencia, que se respetará la voluntad de Moyano de mantener en el staff partidario al canillita.

-Tengo que tener a alguien de confianza ahí. A García (por Patricio, el tesorero anterior) lo había puesto Balestrini -dijo Moyano.

-Pero Plaini está mal designado: no era consejero -intervino Baldomero «Cacho» Álvarez.

-¿Alguien cree que me voy a quedar con algo? Entiendan que tengo que saber qué es lo que firmo -argumentó Moyano.

-García tampoco era consejero -apareció Hugo Curto, el más moyanista de la mesa, sin computar al aludido.

-Por eso, el juez objetó que García siga como tesorero. Nos tenemos que poner a tono con la ley -completó Álvarez.

El caso, sigilosamente, será subsanado en las próximas semanas. Plaini quedó como tesorero suplente, detrás de Alberto Descalzo que reemplazó a García, quien ocupaba ese cargo, amparado en la ley de partidos, pero desajustado a la Carta Orgánica del PJ. Eso derivó en un dictamen judicial que ordenó rehacer los últimos balances del PJ.

A excepción del caso de los medicamentos y del episodio Plaini, el encuentro entre Moyano y 14 consejeros del PJ bonaerense sirvió para darle cuerpo a un pacto que, en primera instancia, serviría para mantener el estado de no belicosidad hasta marzo próximo.

-No quiero problemas. No quiero que me puteen más por los diarios -se confesó.

-Nosotros jamás dijimos nada -mintieron los consejeros.

-Yo sé que tengo que adaptarme. En mi gremio manejo todo, conduzco. No soy muy... de abrir. Acá sé que es distinto -siguió Moyano.

-Hugo, acá nos conocemos desde hace años y por más que nos hayamos enfrentado, venimos trabajando en el PJ y somos como una gran familia -medió Raúl Othacehé.

-No quiero quilombos; quiero que trabajemos todos juntos. Tenemos que acompañar a Cristina y bancar a Daniel -encontró un atajo el jefe de la CGT que, además, destacó a Julio De Vido como su interlocutor preferido en el Gobierno.

Todos, salvo Luis Acuña, festejaron el comentario. Pero el de Hurlingham, que forma parte del grupo de los 8 junto a Sergio Massa, dijo «respetar las opiniones», pero avisó que «algunos sectores puede que tengan otra idea». «Eso sí: siempre por adentro», aclaró.

Moyano aprovechó la pausa para recordar a Néstor Kirchner. «Manejaba todo. Ahora vamos a tener que reforzar las orgánicas», propuso y despertó sonrisas. En esa frase, el camionero emitió la señal más contundente: invitó a que dejen de ser para convertirse en socios.

En ese clima, prometió «defender al partido» y unificar postura con los caciques territoriales para resistir las colectoras. El pacto anticolectoras, si se transparenta el año próximo, será el indicio más firme de unidad de criterios. El sello para una nueva convivencia.

Eduardo Di Rocco, viceministro de Interior, encontró ahí la veta para intervenir: «Las primarias se van a hacer sí o si», dijo y contó la reunión que, junto a Florencio Randazzo, mantuvo esta semana con la Cámara Nacional electoral y los jueces federales.

Di Rocco, además de representar a la Segunda, fue -junto a Alejandro Dichiara, que llegó por la Sexta junto a Alejandro Corvatta y a Dámaso Larraburu, que como Scarabino no es consejero- la avanzada randazzista.

La mesa se completó con el jefe de Gabinete sciolista, Alberto Pérez, y el platense Carlos Cottini, el jefe del bloque de senadores y referente de la quinta, Osvaldo Goicoechea y, por la séptima, y miembro del búnker operacional de Scioli, Isidoro Laso.

La cuarta -Julián Domínguez avisó que no llegaba y Randazzo mandó a los suyos- fue la única sección sin representantes. Moyano se fue conforme. Frenó, al menos, la emboscada para proclamar a Scioli como «jefe virtual».

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