El triunfo de Ricardo Alfonsín en la elección de ayer en las internas para autoridades de la UCR de Buenos Aires desató la infaltable catarata verbal. Elegimos lo más sustancioso que se escuchó anoche, entre gritos de victoria y sollozos de derrota.
«El radicalismo es el gran ganador. Estas elecciones se inscriben en el proceso de recuperación definitiva de la UCR como alternativa de poder. El radicalismo es el gran ganador de la jornada, porque demostró que es un partido que procesa sus diferencias de forma democrática y además lo hace en un clima de participación y absoluta normalidad» (Ernesto Sanz).
«Estoy a disposición para unificar al partido para que salga de esa oposición testimonial» (Eduardo Santín, derrotado).
«Debemos trabajar todos juntos para consolidar el Acuerdo Cívico y Social. Queremos que regresen los que se fueron, los del GEN, los de la Coalición y el CONFE, después hablaremos de candidaturas presidenciales» (Ricardo Alfonsín).
«Esto no debe ser interpretado como el triunfo de un sector sobre otro. Con esta elección, la UCR convalida, fortalece y legitima el proceso de reunificación partidaria. Las diferencias -lógicas y necesarias en un partido plural- serán superadas en el marco de la discusión propositiva y el consenso, a partir de la normalización del partido a nivel nacional» (Julio Cobos).
«Vamos a convocar a todos los radicales de la provincia para trabajar juntos en un proyecto nacional» (Miguel Bazze, ganador y nuevo presidente del radicalismo en Buenos Aires).
«Esto abre todo. Es maravilloso lo que ha ocurrido. Nosotros movilizamos. Mi gente me preguntaba si no era un riesgo participar, pero igual mandé a movilizar. Es un paso muy importante el que dio la UCR provincial» (Elisa Carrió, que siguió las elecciones desde Mar del Plata).
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