8 de octubre 2014 - 00:00

Ni acciones, ni materias primas: el rally de los bonos del Tesoro

Hay un único rally en Wall Street y es el de los bonos del Tesoro. Las acciones retroceden, los bonos de dudosa calidad y las materias primas, que están en penitencia, también. La Fed de Yellen concluirá a fin de mes la compra de bonos largos para acrecentar su cartera; será el último retazo del QE3, pero la demanda, lejos de deprimirse, está tan fuerte como en sus mejores tiempos. Uno diría, mirando la caída sostenida de la tasa larga, que los inversores privados suplirán al banco central sin que se note, para nada, su ausencia.

La tasa de 10 años cayó ayer 8 puntos base y cerró en el 2,35%. Durante la rueda arañó el 2,33%, su nivel más bajo del último año. Si a fines de agosto, a caballo del discurso más abrasivo de la Fed, aquel que menea una suba de tasas en un horizonte no tan lejano, los bonos se asustaron y la tasa larga trepó en septiembre hasta el 2,62%, hoy todo ese movimiento alcista es historia, se probó una falsa alarma, y ya revirtió por completo. Conviene pensar que el engaño viene de lejos. La idea del "tapering" -de ir desarmando el QE3- la anunció Ben Bernanke, en mayo de 2013, cuando aún presidía la Fed. De mayo a principios de año, la tasa larga trepó del 1,60% al 3,04%. El "tapering" en sí recién comenzó a plasmarse en enero. Pero lo interesante es que todo el trauma ocurrió el año pasado, en la etapa de la comunicación. En los hechos, recortar la compra de bonos no le quitó el sueño a nadie. El consenso a fines de 2013 esperaba una tasa de diez años del 3,50%; ayer, como se dijo, quedó en el 2,33%. Y la tasa del bono del Tesoro a 30 años, el instrumento más volátil de todos, se hundió al 3,05%. No se la veía por allí desde que Bernanke abrió la boca.

¿Será que la Fed vela las armas y se alista para abandonar la política de las tasas cero? Las minutas de la última reunión se conocerán hoy. Y, de seguro, remacharán ese mensaje. La Fed hablará, una vez más, de izar las tasas cortas; el mercado, al empujar el precio de los bonos al alza, no hace sino rebajar las tasas largas. Y, en rigor, si se mira el detalle, también deprime las cortas: las notas del Tesoro a dos años ayer entregaron 2 puntos base de rendimiento para cerrar al 0,51%. ¿No escucharon los inversores las palabras de Esther George, presidenta de la Fed de Kansas, ayer? El tiempo ha llegado, dijo, de que la Fed piense "seriamente" en comenzar a ajustar las tasas de interés. Se sabe que George no entra en la rotación del Comité de Mercado Abierto, tiene voz y no sufragio, pero hay otros dos halcones -Plosser y Dick Fisher- que opinan igual y ya volcaron su voto en disidencia. Quizá las palabras más influyentes sean las de Bill Dudley, de la Fed de Nueva York, quien tiene un asiento fijo en el comité: "Me encantaría subir las tasas en 2015; sería una señal de éxito". Pero, siempre hay un pero, la economía debería cooperar y permitirlo. Hoy por hoy, no es el caso: "Todavía se necesita una política monetaria muy laxa". Daría la impresión de que los bonos le prestaron más atención aún a Narayana Kocherlakota, un exhalcón devenido en paloma, quien dirige la Fed de Minneapolis, y se pronunció de manera contundente: la inflación no llegará a su meta del 2% hasta 2018. No sería apropiado, siendo así, abrir fuego el año próximo.

¿Qué miran los bonos? La inflación de EE.UU., que amagó trepar hasta mayo, se sumergió al 1,4%. La economía, en cambio, congelada por el frío extremo a principios de año, creció el 4,6% de abril a junio. Los últimos números de la creación de empleo, que datan de septiembre, aportan un cuadro compacto de recuperación. ¿No deberían reinocular el virus de la duda sobre las intenciones de la Fed? Ayer, la noticia fuerte provino de Alemania. La producción industrial se desmoronó y el fantasma de una recesión en lo que fue locomotora europea se perfiló con nitidez. Para peor, el FMI actualizó sus pronósticos económicos y fue durísimo con la zona del euro. Hay una chance en tres de que el estancamiento actual derive en una recesión y la región caiga en el "triple dip". Un mundo debilitado -llámese Europa, Japón o los BRICS- pesa hoy más en las decisiones de Wall Street que la lozanía solitaria de EE.UU. No obstante, tasas largas muy bajas mejoran la valuación de la Bolsa. Lo que hoy es un rally exclusivo de los bonos puede gatillar una reacción pari passu de las acciones, pero, como ya se dijo, primero habrá que pasar el cedazo de los balances.

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