Centenas de miles de personas desfilaron ayer en París en una gran manifestación que trata de forzar que el Gobierno de François Hollande dé marcha atrás a su proyecto de ley de matrimonio y adopción homosexual, que llegará al Parlamento a fin de mes. La plataforma conservadora «Manifestación para todos», que convocó a la protesta y a marchas regionales celebradas en noviembre, consiguió teñir las calles de rosa, blanco y azul, los colores de los globos y carteles distribuidos con mensajes como «lo normal es un papá y una mamá». Los medios calcularon en «cientos de miles» el número de asistentes, que fueron 800.000 para los organizadores y «sin duda menos» de las 400.000 personas esperadas para el Gobierno socialista.
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