11 de octubre 2010 - 00:00

No hubo protesta en 2007 por ejercicio similar en Malvinas

Como si no faltaran enemigos, tras la embestida a la Corte Suprema, los medios de comunicación, el campo y otros actores de la política, ahora el Gobierno nacional apuntó a Gran Bretaña. Le tocó al vicecanciller Alberto Dalloto -hombre del equipo del ex canciller Jorge Taiana, no acostumbrado a estridencias diplomáticas- la presentación de una protesta formal a la embajadora británica Shan Morgan en rechazo de un ejercicio militar con lanzamientos de misiles que efectuarán los uniformados ingleses en las islas.

Las maniobras habían sido informadas con anterioridad por la Royal Navy (Marina británica) al Servicio de Hidrografía Naval (SHN) conducido por el contralmirante retirado Andrés De Vicenzo. El SHN pasó en 2009 de la órbita de la Armada a la del Ministerio de Defensa, según una resolución de la ministra Nilda Garré. Interesa el dato porque la noticia del ejercicio efectivo con misiles en Malvinas partió como el rayo de las oficinas de Garré a las de presidencia, y de allí a la red social Twitter, que con la firma de Cristina de Kirchner, publicó: «No hay antecedentes de similar solicitud por fuerza de ocupación inglesa»..., «Militarización del Atlántico Sur. Uso ilegítimo y desembozado de sillón permanente en el Consejo de Seguridad de ONU». «Típico colonialismo del siglo XIX. Anacrónico uso de la fuerza, violando Derecho Internacional. No les importa. Claro ejemplo de doble estándar; exigimos la suspensión de la actividad bélica» para culminar con «pirates for ever».

Tanta efervescencia de fin de semana sería motivo de una nota de queja que se elevará a la Organización de Estados Americanos (OEA) y también a su grupo soporte, la Unasur, el grupo de 12 países de la región que aún no logra la consolidación formal por parte de sus países miembros.

Se sabe que los primeros sorprendidos con la bravata fueron los británicos. En 2007, la guarnición encargada de la defensa de los kelpers había ejecutado el ejercicio Cassin Falcon, de lanzamiento de misiles Rapier -el mismo que se inició ayer-, con el propósito de poner a prueba el mecanismo de protección aérea en cercanías de Monte Harriet.

Ese año, el ejercicio se cumplió entre el 16 y el 27 de abril, tal como lo reflejan los antecedentes de la Cancillería, que también había sido alertada por las autoridades de la Marina británica, como ocurrió ahora.

Las operaciones son dirigidas por el Regimiento de la Real Fuerza Aérea, basado en Mount Pleasant y consisten en el lanzamiento de misiles antiaéreos Rapier contra un blanco simulado por un avión radiocontrolado que tiene la capacidad de volar hasta una velocidad de 175 millas por hora. Los blancos raramente se destruyen pues son reutilizados en ejercicios posteriores, los construye el grupo Meggit Defence Systems.

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