En los albores de la inteligencia artificial (IA), la historia de la invención de la bomba atómica contada en “Oppenheimer”, puede actuar como una “advertencia” para la Humanidad, señala el director de la película, Christopher Nolan. “La irrupción de las nuevas tecnologías es algo que sucede constantemente en nuestras vidas y muchas veces conllevan miedo, por lo que puedan traer”, continúa el cineasta, durante su encuentro de ayer con la prensa en París, donde presentó el film que hoy se estrena en todo el mundo. “Y creo que mucho de eso proviene de la historia de Oppenheimer”, el físico que inventó la bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial. La historia de la bomba “es la máxima expresión de la ciencia, algo esencialmente positivo, con consecuencias negativas en última instancia...”, reflexiona el cineasta. Los rápidos avances de la IA generativa, capaz de mantener conversaciones profundas con el ser humano, de imitar obras de arte o escribir ensayos académicos, ha provocado inquietud. “Los investigadores de la IA se refieren al momento presente como un ‘momento Oppenheimer’”, dice Christopher Nolan, refiriéndose a la primera prueba atómica de la Historia, cuando algunos temían que la fisión nuclear llevara a una reacción en cadena descontrolada que pulverizaría todo el planeta. Estos investigadores “están interesados en esta historia porque suministra puntos de referencia sobre el alcance de su responsabilidad, sobre lo que tienen que hacer...”. La película muestra cómo, en ese preciso momento, en plena guerra, el desarrollo de la bomba era un dilema para los científicos.

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