5 de noviembre 2014 - 00:00

Notable policial contra el olvido

Notable policial contra el olvido
Patrick Modiano, "Calle de las Tiendas Oscuras" (Bs.As., Anagrama, 2014, 233 págs.)

El lector que entra en esta novela, en algún momento se convierte en detective. Un detective acompañante de una especie de Philip Marlowe desmemoriado. Comienza a seguir las búsquedas de Guy Roland, que sabe que ese nombre no es un nombre. Es el que le dio el barón Constin von Hutte cuando, apiadándose de su amnesia, lo tomó como empleado en su agencia de detectives. Pero luego de 8 años Hutte se jubila, cierra la agencia. Y Roland decide intentar saber quién es, descubrir su real identidad. Andanzas que lo llevan, a través de antiguos emigrantes rusos, a los años de la Ocupación Alemana, del Holocausto a la diáspora desesperada de los que buscan de escapar, a la vida clandestina, a la necesidad de ocultar la identidad, de asumir la vida otorgada por pasaportes falsos, de ir sorteando canallas, especuladores colaboracionistas de los nazis.

El lector participa de un puzle que se va armando por fragmentos, de una novela negra psicológica cuyo enigma queda abierto, aunque es mucho lo que se ha sabido. Guy Roland cree ser Freddie Howard de Luz, y luego el dominicano Pedro McEvoy, para descubrir que ése tampoco era su nombre, que era un nombre que le había dado el diplomático Porfirio Rubirosa para salvarlo. Sorteando cuatro personalidades diferentes, de a poco parece acercarse a aquel que alguna vez fue. Y entonces se dice "hasta ahora, todo me ha parecido tan caótico, tan fragmentario...Retazos, briznas de cosas me volvían de repente según investigaba... Pero, bien pensado, a lo mejor la vida es eso..." , porque son pocos los fragmentos que quedan de uno al fin de nuestra existencia.

La Academia Sueca al otorgarle el Nobel a Modiano lo ha declarado "el Marcel Proust de nuestro tiempo". Si bien Modiano trabaja con la memoria, lo hace para mantener vivo un terrible pasado. Su forma de narrar parte de la innovación y los recursos cinematográficos. Sus relatos son concentrados. Hacen panorámicas, pasan a diálogos, a primerísimos planos, los capítulos son cortes netos que llevan a otra escena. Como en un film, el protagonista va enlazando y aceptando los cambios de identidad, rehaciendo su pasado, que muchas veces resulta ilusorio. El aspecto innovador en "Calle de las Tiendas Oscuras" lo da estar jalonada por fichas, documentos, datos. Algo que en Modiano acaso provenga de las lecciones de su "padrino literario", el escritor, surrealista y patafísico Raymond Queneau.

Esta extraordinaria novela es una aventura literaria disfrazada de novela negra (algo que repitió con "Dora Bruder", otro policial para arrastrar al espanto de la Shoá) es un buen punto de partida para comenzar a admirar al gran escritor francés Premio Nobel de Literatura 2014 , que con "Calle de las Tiendas Oscuras", que acaba de reaparecer en la librerías, hace 36 años conquistó el consagratorio Premio Goncourt, cuando tenía 33 años y era la sexta novela que publicaba. A partir de entonces escribió unas treinta novelas, tres libros de cuentos para chicos y adolescentes, tres ensayos, una veintena de letras de canciones, una obra de teatro, nueve guiones de cine, cinco basados en una novela suya, films que lo llevaron a participar como miembro del jurado en el Festival de Cannes. Sus admirables relatos autobiográficos han hecho que se lo considere un modelo de lo que se ha dado en llamar la "literatura del yo" y de la "autoficción". Este multipremiado escritor, hijo de un comerciante descendiente de judíos italianos y una actriz belga, no permite que el mundo crea que se puede olvidar un pasado atroz.

M.S.

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