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¿Nuevo Breton Woods? Se reúnen ministros del G-20
Alistair Darling, ministro de Finanzas británico, será el anfitrión en Londres. «Hay que pasar a disposiciones concretas contra la recesión», sostuvo.
Carlos Fernández, ministro de Economía, viajó ayer a Londres y adelantó que en el encuentro sus pares «establecerán los puntos principales que serán debatidos en la cumbre presidencial que se realizará a principios de abril». Entre los temas que prevé discutir «se encuentran la reforma del FMI, del Banco Mundial y de otros organismos multilaterales, así como aspectos vinculados con la regulación y cooperación internacional de los mercados financieros», según informó el Ministerio de Economía en un comunicado.
Todos los ojos se posan en la cumbre de abril, a semejanza de la conferencia de Breton Woods que sentó las nuevas bases de la economía tras la II Guerra Mundial. Gordon Brown, el anfitrión, es consciente de que las expectativas son muy altas y de que si no se alcanza un paquete de medidas, podría suponer un duro golpe para los mercados y las economías. El paralelismo con Breton Woods lo hizo este miércoles el ministro británico de Economía, Alistair Darling, quien manifestó que «existe un acuerdo político generalizado de que hay que aprovechar el momento» para que la crisis dé paso a más prosperidad y riqueza. Según Darling, los países del G-20 deberán adoptar disposiciones concretas contra la recesión: «hay que pasar a la acción, porque eso es lo que espera la gente», indicó. Respondió así a las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, para quien de la cumbre del 2 de abril hay que esperar una declaración común de principios y no medidas. «Es pedir demasiado que de un encuentro como ése salgan propuestas detalladas en tantas áreas diferentes. La meta óptima para una reunión de líderes sería fijar algunos principios que sirvan de guía para las reformas en todo el mundo», manifestó desde Washington.
Anfitrión
Darling será el anfitrión de la reunión de mañana, donde se definirá la agenda sobre la que trabajarán los jefes de Estado y de Gobierno y para la que Londres ha establecido tres prioridades. La primera es la de adoptar medidas comunes que den un impulso a la demanda, mediante estímulos fiscales y medidas para estabilizar el sistema financiero con el objetivo de recuperar el crédito. La segunda prioridad debe ser «trabajar juntos para reformar el sistema global de regulación financiera», identificando los paraísos fiscales, promoviendo la transparencia y estableciendo mecanismos de alerta temprana que permitan prever con tiempo los problemas. Por último, Darling explicó que habrá que dar con la fórmula de reformar los organismos financieros multinacionales, dando mayores competencias y recursos al FMI.
El trabajo más complicado será el de aunar los diferentes enfoques con los que los países ricos llegan a la cumbre, con Estados Unidos pidiendo un mayor endeudamiento público para incentivar la economía y Europa afirmando que ya se hizo suficiente esfuerzo. La canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, reiteraron ayer que «los europeos hemos hecho nuestro aporte de estímulos fiscales», y que estos esfuerzos, en los que insiste Washington, «no pueden reemplazar la regulación» de los mercados financieros.
Además, los países emergentes, entre ellos México, la Argentina y Brasil, quieren que el 2 de abril se hable seriamente de mercados abiertos y de que los países ricos dejen de alertar contra el proteccionismo mientras mantienen sectores de sus economías, como la agricultura y la metalurgia, altamente subsidiados.
El Reino Unido se opone a recibir la condición de mediador y conciliador de posiciones dentro del G-20, pero todo parece indicar que Darling tendrá que hilar muy fino para conseguir que de la reunión de mañana resulte una agenda que sea del gusto de todos.
Agencia EFE


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