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Nuevo defensor del Estado para calmar crisis con la Justicia
Abogado cercano al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y de larga militancia peronista, Da Rocha llega a su cargo como defensor del Estado con fuertes e históricos contactos en el ámbito judicial. Esta trayectoria se basa tanto en el desarrollo de su profesión a través del estudio Da Rocha-Gené-Munrabá, especializado en derecho penal, como en la presidencia de la Fundación de Estudios para la Justicia (Fundejus), en cuyo consejo asesor figuran los ministros de la Corte Carmen Argibay y Eugenio Zaffaroni. La ONG también está integrada por Juan Carlos Hitters, ministro de la Corte Suprema bonaerense, Carlos Campolongo, Graciela Giannettasio y Ricardo Casal, quien pidió una licencia de su cargo en la fundación como secretario técnico para asumir como ministro de Justicia de Daniel Scioli.
Su estudio, fundado en 1972 junto con Enrique Gené (fallecido en 2002) y al que se sumaron dos años después Gustavo Gené y Raúl Munrabé, tiene una amplia cartera de poderosos clientes, que incluyen desde el diario La Nación hasta el representante de fútbol Guillermo Coppola, así como numerosas empresas nacionales e internacionales y entidades bancarias. Dentro de su equipo también trabaja el ex canciller de Néstor Kirchner y ex síndico de la Nación Rafael Bielsa.
Graduado como doctor en Derecho Penal en la Universidad de Buenos Aires en 1972, Da Rocha, de 65 años, lleva encima además varias experiencias en la función pública, siempre de la mano del peronismo. Fue subsecretario de Justicia de la provincia de Buenos Aires entre 1988 y 1991, durante la gobernación de Antonio Cafiero, e integrante del Consejo de la Magistratura entre 2002 y 2006, antes de la reforma impulsada por Cristina de Kirchner desde el Congreso. Allí se desempeñó como representante del Ejecutivo, bajo las presidencias de Eduardo Duhalde y parte de la de Néstor Kirchner.
Da Rocha también fue conjuez de la Corte Suprema de Justicia bonaerense y colaboró como asesor jurídico en el Senado de la Nación. También dirigió el Proyecto de Reforma Procesal Penal de la Nación. Además, es profesor de Derecho Penal en la UBA, y fue vicedirector del Departamento de Derecho Penal y Criminología de la Facultad de Derecho, que actualmente dirige Eugenio Zaffaroni.
Su llegada al Gobierno en medio de la fuerte crisis que atraviesa con la Justicia, sin embargo, no estaría tan atada a sus raíces justicialistas, sino más bien a la cercanía con el jefe de Gabinete, con quien trabajó su mujer, la fiscal Mónica Cuñarro, en el proyecto de despenalización de la droga para consumo personal.
Da Rocha heredará los enredos judiciales protagonizados hasta el momento por Osvaldo Guglielmino -quien había asumido como procurador en 2004-, entre ellos, los numerosos amparos y denuncias presentadas por la oposición contra el DNU que habilitó el uso de reservas para renegociar los vencimientos de la deuda pública en 2010, así como las presentaciones del Ejecutivo contra Redrado por supuesto mal desempeño de los deberes de funcionario público y contra el diputado del PRO Federico Pinedo, por supuesto fraude procesal. Habrá que esperar para ver si los contactos de Da Rocha con el peronismo clásico y con la Justicia logran calmar al menos uno de los flancos contra el Gobierno.

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