2 de julio 2010 - 00:00

Obama abre otro frente: ahora quiere legalizar a millones de inmigrantes

Obama abre otro frente: ahora quiere legalizar a millones de inmigrantes
Washington - Con múltiples frentes abiertos tanto en el campo interno como externo, Barack Obama lanzó ayer una ofensiva para una reforma migratoria «integral», un tema que enciende pasiones en Estados Unidos. Obama se declaró «listo» para la regularización del estatus legal de millones de indocumentados, pero reconoció que, para ello, necesita del apoyo de la dura oposición republicana.

Durante un emotivo discurso en la American University, en Washington, Obama recordó a los estadounidenses que viven en un país «construido» y a menudo «defendido» por inmigrantes, y afirmó que ser ciudadano de este país «no es una cuestión de sangre o nacimiento» sino de «fidelidad a los valores compartidos».

Con sus palabras, Obama buscó relanzar el debate sobre la reforma migratoria, atizado en estos momentos por la polémica ley antiilegales de Arizona, que permite a la policía local detener a «sospechosos» de ser indocumentados en base a la apariencia étnica o el acento al hablar.

En ese sentido, el presidente reiteró que, a su juicio, la medida aprobada en el estado fronterizo con México está «mal concebida» y tiende a «dividir» a los norteamericanos.

Si avanzan leyes como las de Arizona -que la Casa Blanca piensa desafiar en el terreno legal a partir de la semana próxima-, en EE.UU. se creará «una mezcla de reglas migratorias locales donde todos sabemos que se necesitan estándares nacionales».

Listo para avanzar

«Estoy listo para avanzar. La mayoría demócrata está lista para avanzar y creo que la mayoría de los estadounidenses están listos para avanzar», afirmó Obama.

Pero la reforma, que ya fracasó en 2006 y 2007 en el Congreso, «no puede pasar sin los votos republicanos, una realidad política y matemática», añadió el mandatario ante unos 300 líderes políticos, sociales y religiosos.

Ante un tema «que se presta a la demagogia», retó el presidente, «la cuestión es saber si tendremos la valentía de aprobar una ley en el Congreso». Obama no ofreció, sin embargo, ningún indicio de calendario que vaya a desbloquear las negociaciones con los republicanos.

Reacción

Líderes demócratas en el Senado presentaron hace dos meses públicamente un esbozo de reforma integral que sin embargo aún no fue introducida como proyecto de ley.

La reacción inicial de los republicanos no fue nada entusiasta. «El presidente continúa equivocándose. El pueblo estadounidense le está diciendo: primero garantice la seguridad en la frontera», declaró el senador republicano Jon Kyl (Arizona) a la emisora televisiva Fox News.

El Gobierno de Obama depende de los votos opositores tras haber perdido la mayoría absoluta en la Cámara alta. «No hay 60 demócratas en el Senado y de los 59, no creo que todos voten a favor», reconoció el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. Un proyecto de reforma migratoria integral debe contar con un aval de 60 votos de 100 en el Senado, para evitar maniobras legislativas en contra.

Obama busca instalar un proyecto que prevé un refuerzo de los controles fronterizos pero, al mismo tiempo, la apertura de un posible camino a la regularización de gran parte de los estimados 12 millones de indocumentados que viven en el país.

Obama se declaró contrario a una amnistía general para los inmigrantes ilegales, pero también contra una posible deportación masiva, en términos semejantes a los que expresó George W. Bush hace más de tres años cuando había intentado imponer un proyecto en ese sentido.

«Reconozco el sentido de la compasión» que mueve a los activistas que reclaman la amnistía, dijo Obama, «pero creo que una actitud tan indiscriminada será poco inteligente e injusta».

Además, dijo, «podría llevar a una escalada de más inmigración ilegal». «Nuestro país, como todos los demás, tiene el derecho y la obligación de controlar sus fronteras y establecer leyes para la residencia y la ciudadanía», continuó el presidente, según el cual una deportación masiva «sería logísticamente imposible y salvajemente cara» para las arcas fiscales. Y, por otro lado, los inmigrantes indocumentados que viven aquí desde hace muchos años, ya forman parte «del tejido social» de Estados Unidos, reconoció.

Agencias ANSA, AFP y EFE

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