2 de marzo 2009 - 00:00

Obama se disculpa por un informe de Bush

El Departamento de Estado -en la figura del embajador estadounidense Earl Wayne- se retractará («emitirá una actualización» dice el comunicado firmado por éste) hoy ante la administración de Cristina de Kirchner por el contenido de su informe: «Estrategia para el control internacional de narcóticos». El documento oficial norteamericano -balance anual sobre la colaboración internacional en la lucha de Estados Unidos contra el narcotráfico- había criticado la denominada ley de blanqueo imaginada por el kirchnerismo como herramienta para paliar los efectos de la crisis financiera internacional, repatriando fondos sin preguntar su origen. La materia prima de cada país para la confección de estos informes se acumuló en oficinas del Departamento de Estado durante 2008, es decir, la gestión de George W. Bush, pero se dan a conocer recién al término del año.
Decía, palabras más o menos, que facilitaría el lavado de dinero. Ese párrafo más una declaración pública, el miércoles pasado, del jefe de la CIA, León Panetta afirmaba: que la Argentina, Ecuador y Venezuela estaban bajo «una mirada particular» de Estados Unidos. Y en estos países había que prestar «especial atención por la inestabilidad económica» que puede llegar a generar la crisis financiera mundial, dispararon la furia del canciller Jorge Taiana, quien exigió aclaraciones a Wayne en la tarde del viernes pasado. La reacción de la administración Kirchner sólo por el asunto de la ley de blanqueo tiene explicaciones prácticas. Los informes del Gobierno estadounidense forman parte del esquema de globalización en el cual organismos internacionales, públicos o privados, emiten opiniones sobre determinado país, que en muchos casos sirven de guía a futuras inversiones. La «actualización» que se insertará hoy es una miel que no está hecha de flor: otros tópicos del mismo trabajo, (¿serán actualizados también por Wayne?) que no levantaron polvareda oficial apuntan a la Argentina como un lugar de tránsito de la cocaína producida en los países andinos con destino a Europa y también zona de paso de pequeñas cantidades de heroína de Colombia con rumbo a los Estados Unidos.
Se menciona que las autoridades argentinas «descubrieron varios laboratorios de producción de cocaína y drogas sintéticas» y que se trata de un país «de fácil acceso a los precursores químicos con los que se elaboran las drogas». El estudio sugiere a las autoridades locales continuar con las operaciones en la frontera «para luchar contra el tráfico de sustancias como la efedrina y otros precursores químicos, y acabar con el contrabando de dinero».
Los enunciados revelan falencias en la vigilancia fronteriza que preocupan a gobernadores del NEA, entre ellos Jorge Capitanich, quien inauguró en Resistencia a mediados de febrero el Centro de Vigilancia Aeroespacial. Invirtió cerca de 3 millones de pesos en infraestructura para ubicar un radar tridimensional de la Fuerza Aérea cuya misión es la detección de los vuelos ilegales de avionetas con estupefacientes y contrabando que a diario se mueven entre Paraguay y el norte y centro del país. El informe expone algo que se ha venido discutiendo puertas adentro del mundo político en los últimos años como es la creciente actividad de tráfico que no encuentra una disuasión efectiva. Las rutas aéreas están a pleno de vuelos furtivos todos en la zona del NEA y NOA- sin que pueda determinarse quienes son legales porque no se cuenta con el adecuado control y vigilancia radar. (Ver nota en pág. 3.)

Dejá tu comentario