Oposición sumó ya mayoría para controlar Senado

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Comenzó ayer la negociación formal entre el kirchnerismo y la oposición en el Senado para repartir el control y la presidencia de las comisiones.

Es el round más fuerte que tiene el Gobierno por delante en el Congreso junto con la pelea por la ratificación del decreto de necesidad y urgencia que creó el Fondo del Bicentenario. Ayer los opositores le llevaron a Miguel Pichetto su pliego de condiciones y para hacerlo, armaron una comisión que fue, en sí misma, una demostración de fuerzas. El radical Gerardo Morales, Adolfo Rodríguez Saá, María Eugenia Estenssoro y el pampeano Carlos Verna, también por el peronismo disidente, le plantearon que exigirán quedarse con la presidencia de 14 comisiones, dejándole 12 al oficialismo. Y quieren que en cada una de esas comisiones la oposición se quede con 8 miembros y el kirchnerismo, con 7. En realidad, las comisiones del Senado son 25, pero este año debe sumarse la de administración de la Biblioteca del Congreso.

Para demostrar la fuerza, los cuatro le aclararon a Pichetto que representaban allí la voluntad de 37 senadores, es decir, la mitad más uno de los integrantes del Senado.

El ofrecimiento, similar al acuerdo que la oposición le impuso al Gobierno en Diputados, incluye dejarle al Gobierno la presidencia de las cuatro comisiones de «gestión», Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales, Acuerdos y Relaciones Exteriores, una situación similar también a la de la Cámara baja. Obviamente, todos se retiraron del encuentro con Pichetto con una negativa oficial a esa propuesta, pero la promesa de continuar negociando.

Tema clave

El kirchnerismo no quiere llegar al recinto el 3 de marzo, la primera sesión prevista del período ordinario, sin un acuerdo cerrado. De hecho, la distribución de cargos debe decidirse en la preparatoria del 24 de febrero.

Pero en medio de esa discusión se cuela el otro tema clave para el Gobierno: la ratificación del DNU 2.010/09. Además, hay dos temas que no fueron tratados ayer y que son origen a un conflicto que puede ser mayor: la conversación de Pichetto con la oposición incluyó a las comisiones permanentes, pero no a las bicamerales ni a las autoridades de la cámara donde el peronismo disidente hasta pretende arrancarle a José Pampuro la presidencia provisional, segundo puesto en la línea de sucesión presidencial.

Los bloques de la oposición habían llegado ayer a un entendimiento para disipar cualquier duda sobre un acuerdo directo entre el radicalismo y el kirchnerismo para repartirse las comisiones.

De hecho, en la UCR no son pocas las voces que argumentan que sólo esos dos partidos por la amplia mayoría que tienen de senadores deberían discutir la distribución y no privilegiar a los bloques menores, como algunos del peronismo disidente, a lo que el número no les alcanza para lograr el control de una comisión.

Alineamiento

Después de haber tenido ya dos reuniones tentativas con Pichetto, finalmente el radicalismo se alineó con el resto de los opositores: «No entramos en nada si no estamos todos juntos. Vamos con todos, nadie negocia en particular».

La presencia de Verna en ese grupo tuvo ayer dos sentidos: sumarlo para llegar a la mayoría opositora y, al mismo tiempo, garantizarle que se llevará la presidencia de alguna de las comisiones en juego.

Como todo ese reparto está también supeditado a las negociaciones del kirchnerismo para conseguir la aprobación del DNU, las discusiones se darán en simultáneo. Verna apareció ayer junto al bloque opositor, pero ya le comunicó al Gobierno que aunque nunca votaría la ratificación del DNU, si se enviara un proyecto de ley para establecer el uso de reservas para el pago de deuda, estaría dispuesto a apoyarlo.

Ayer Pichetto aclaró que podría haber una ley aclaratoria del tema, pero nunca una derogación del DNU de la polémica. (Ver nota aparte.)

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