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Otra vez sin controles ni regulaciones
El funcionario consideró que «puede haber habido errores humanos, pero la gran irresponsabilidad fue de quien despachó ese tren», en referencia a que dos de los cuatro frenos estaban anulados. También afirmó: «Estamos decididos a encontrar a los responsables».
En una primera fase, el mensaje busca apartar al Gobierno nacional de la responsabilidad, aun cuando Ferrobaires como todos los ferrocarriles de pasajeros y cargas que circulan en el país están bajo el control de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) que depende del secretario Schiavi y del propio ministro.
No hay registros para determinar cuántas inspecciones tuvo Ferrobaires, cuántas multas se le aplicaron y cuántas pagó en los últimos años, aunque más no sea por las horas en que los pasajeros del tren a Mar del Plata quedan varados en las vías a la espera de auxilio técnico.
Ferrobaires surgió en 1993 cuando el Gobierno de Carlos Menem transfirió a la provincia los servicios interurbanos de pasajeros de su territorio y de La Pampa. En un primer momento, la idea era licitar la empresa, pero nunca se concretó esa intención. Con la gobernación de Eduardo Duhalde, la firma cobró más relevancia y pasó a estar encabezada por Alberto Trezza, acusado dentro del sector ferroviario por malversar fondos de Ferrobaires, aunque no parece tener causas penales pendientes, y mencionado también en las versiones sobre el crimen de Mariano Ferreyra en octubre del año pasado, por su cercanía con la Unión Ferroviaria y las empresas tercerizadas.
En 2006, ya con el Gobierno a cargo de Felipe Solá, el desfinanciamiento de Ferrobaires pasó a ser tan serio que debieron levantarse algunos tramos, mientras el entonces secretario de Transporte, Ricardo Jaime, pretendía que los servicios volvieran a jurisdicción nacional. Solá convirtió a la cuestión en una defensa de los intereses provinciales, pero finalmente firmó un convenio de transferencia gradual a la Nación que no se cumplió, aparentemente por desinterés de ambas partes.
El deterioro de la empresa fue destacado ayer por Omar Maturano, titular del gremio de La Fraternidad: «En Ferrobaires están anulados todos los frenos de emergencia», dijo en declaraciones radiales. También sostuvo que en la firma están funcionando siete formaciones mientras 19 no tienen repuestos, y agregó que los trabajadores están acostumbrados a sacar trenes en malas condiciones.
De Vido también expresó que «las señales funcionaban perfectamente», por lo cual consideró que «la formación del San Martín, línea reestatizada pero operada por privadas a través de la Unión de Gestión Operativa Ferroviaria (UGOFE) estaba detenida en orden» y fue embestida por la de Ferrobaires.
El ministro también aclaró que esa empresa «no tiene ningún nivel de dependencia del Estado nacional.


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