Otra vez, el viernes define la semana

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Si se repite lo ocurrido ayer, cuando el Dow apenas avanzó un 0,07% cerrando en 12.402,76 puntos, la semana termina con los principales índices bursátiles del lado perdedor. Anotaríamos así cuatro semanas consecutivas en baja, algo que no veíamos prácticamente desde febrero del año pasado y que sólo se dio un par de veces desde que comenzó la suba accionaria en 2009. Lo interesante del caso es que no hace falta demasiado para quebrar la racha, apenas un repunte del 0,87% que, si tenemos en cuenta los magros 860 millones de papeles transados ayer en el NYSE, no debiera ser demasiado difícil de alcanzar, si aumenta apenas un poquito la confianza/interés de los inversores. Por supuesto que podemos esperar/apostar a que hoy no se repitan datos desilusionantes de la macro como los que tuvimos ayer: la suba de los pedidos de seguros por desempleo a 424.000 en la última semana y el anuncio de que el crecimiento del PBI durante el primer trimestre de este año es el que se estimó inicialmente. Lo cierto es que no fue ésta la causa de la falta de entusiasmo (al menos no evitó que el Dow trepara más del 0,37% a las tres de la tarde). En un sentido contrario, también podemos esperar/apostar a que se repitan o mejoren anuncios contables positivos, como los que tuvieron Tiffanys y Guess, o rumores como los que hicieron de Microsoft y Hewlett Packard las estrellas de la jornada (el NASDAQ subió un 0,78%). Claro que nada evita que pueda darse lo contrario. Es que a pesar de la leve mejora accionaria, la exitosísima colocación de notas del Tesoro a 7 años y la caída de la tasa de 10 años (3,06%) al mínimo desde el 6 de diciembre demostró que la búsqueda de seguridad no ha terminado. Si bien el dólar perdió un 0,47% ante las principales monedas, el precio de los commodities retrocedió un 0,25% demostrando una vez más el peligro de hacerles caso a quienes confunden casualidad con causalidad.

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