Otra jornada de números negativos en la Bolsa de Nueva York ya que las acciones bancarias cedieron sus ganancias del día anterior y las grandes tecnológicas continuaron sufriendo pérdidas.
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Otra vez tasas en la mesa

Las acciones bancarias cayeron casi un 2%, ya que el rendimiento a 10 años derrapó aún más por debajo del 1,4% debido a las preocupaciones sobre el impacto de la variante ómicron. La energía no se quedó atrás, con una caída de alrededor del 1%, y las industriales también contribuyeron a la ola de ventas en los sectores cíclicos. Mientras tanto, las grandes tecnológicas continuaron con caídas en Apple, Google y Microsoft mientras los inversores revalúan su apetito por los sectores de crecimiento del mercado en medio de las expectativas de la tasas por subir. Facebook y Amazon demostraron ser una excepción a la liquidación.
En este contexto el índice Dow Jones de Industriales finalizó en 35.365,44 puntos bajando el 1,48% el S&P500 se situó en los 4.620,64 puntos perdiendo el 1,03 % y el Nasdaq Composite depreciándose el 0,07% llegó a los 15.169,68 puntos.
El viejo proverbio del mercado de valores que señala “que hay que comprar en la primera alza de tasas y vender en la penúltima alza de tasas” podría salir mal en esta oportunidad, ya que la inflación está fuera de control, según estrategas.
“Pequeñas fisuras aparecieron en las acciones tecnológicas de megacapitalización, el epicentro de un mercado alcista de 13 años, incluso antes de que comenzara el ajuste, escribió en una nota el estratega jefe de inversiones de BofA, Michael Hartnett. Sigue siendo bajista hasta que el posicionamiento de los inversionistas “muestre una capitulación en toda regla” o hasta que un evento crediticio en Wall Street haga que los bancos centrales anuncien una reversión del ajuste”.
La Reserva Federal manifestó que podría subir las tasas de interés tres veces el próximo año, una medida que provocó volatilidad en los mercados de valores y llevó a los inversores a vender acciones de tecnología. Apenas un día después, el Banco de Inglaterra subió las tasas por primera vez desde el inicio de la pandemia, iniciando un ciclo de escalada.
Según Hartnett, la inflación siempre precede a las recesiones y “es como una temperatura corporal muy alta” que “debe reducirse mediante endurecimiento o recesión para que el cuerpo vuelva a la normalidad y garantizar una buena salud en el futuro”.


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