6 de mayo 2015 - 09:48

Otro giro: la Corte avaló a Lorenzetti desde enero 2016

• NUEVOS ENCUENTROS EN EL CUARTO PISO.
• BLINDAJE A FAYT.

Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda
Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda
La Corte Suprema emitió un comunicado ayer en el cual confirmó las designaciones estipuladas en la acordada del pasado 21 abril. El mensaje implica un nuevo giro de Ricardo Lorenzetti, que ahora afirma que asumirá el mandato que se inicia en enero de 2016. Ayer el Gobierno volvió a emitir nuevos cuestionamientos al máximo tribunal que fueron acompañados por movimientos en la Comisión de Juicio Político del Senado. En las últimas horas decayeron las acciones del acuerdo pautado para el martes que viene, en el cual Lorenzetti retomará el centro de la escena.

Entre la tarde del lunes y ayer por la mañana la Corte fue el epicentro de una serie de conversaciones que tuvieron un único fin: convencer a Lorenzetti de que asuma el próximo mandato a pesar de cualquier tipo de presión o escarnio proveniente del oficialismo. El sustrato de esa maniobra es un pragmatismo absoluto porque Lorenzetti es el único de los ministros en condiciones de ejercer la presidencia. Confirmado el nuevo mandato, el próximo nivel consiste en resistir cualquier tipo de embestida contra la acordada que decidió la reelección y, concretamente, contra el voto de Carlos Fayt.

El comunicado de ayer nada dijo sobre la situación del ministro decano. En la vocalía de Fayt crecen los resquemores no sólo por el hecho de que un comunicado sin firma no es propio de un cuerpo colegiado, sino porque la confirmación de Lorenzetti para enero no soluciona los problemas de fondo referidos a la firma de Fayt que fue vital para que Lorenzetti no cayera en la incomodidad de tener que autovotarse. Los funcionarios de la Corte no tienen fueros, y en el cuarto piso se instaló la noción de que una denuncia por presunta falsedad ideológica está al caer. Un malestar que se incorpora a la tensión preexistente por el hecho de que desde el mes de marzo Fayt no aparece por el cuarto piso.

Por estas realidades es que la Corte entera precisa de una reaparición de Fayt, que en lo posible incluya algún tipo de intercambio con la opinión pública para contener la maniobra impulsada desde el Gobierno.

Una situación muy similar tuvo lugar durante la década del 90 cuando la administración de Carlos Menem clamaba por la renuncia de Ricardo Levene, que tenía una edad avanzada, una actividad mínima pero que aparecía todos los días por su vocalía.

El retroceso de Lorenzetti del lunes tuvo su origen no sólo en las polémicas con el kirchnerismo, sino también porque la Corte ya no tiene mecanismos de distensión. Cuando Eugenio Zaffaroni era ministro, siempre se le podía requerir algún tipo de mediación, pero ahora Zaffaroni no está en la Corte y para colmo su vínculo con Lorenzetti está resentido desde que el personal que dejó fue reubicado en destinos poco afables y su despacho se convirtió en la oficina dedicada al Derecho Ambiental.

Los giros del titular de la Corte generaron en las últimas horas variados intercambios entre los gobernadores del peronismo que siguen de cerca la saga. En esos conciliábulos se objeta el anticipo con el cual Lorenzetti tramitó su reelección, mucho antes de las definiciones de la arena electoral. Es lógico: para el PJ la elección del presidente de la Corte es conexa a la definición de la contienda electoral. No por nada José Luis Gioja recordaba que en Estados Unidos la presidencia de la Corte en Washington es una atribución del presidente.

Es la misma percepción que enerva los ánimos en el Gobierno que rechaza la idea de que Lorenzetti sea el árbitro de las cuestiones judiciales hasta el año 2019. Por eso el señalamiento de Cristina de Kirchner sobre el rol del justice en la integración del personal de los juzgados. El kirchnerismo duro ya ha internalizado que en la firma de los contratos del personal radica gran parte de la influencia de Lorenzetti en las instancias inferiores donde tramitan las causas que inquietan a funcionarios y allegados al Gobierno.

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