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Panorama complicado para el trigo

Los resultados proyectados a cosecha 2012 del cuadro adjunto muestran al maíz con las mejores proyecciones, tanto en campo arrendado como en campo propio. En campo arrendado, para un precio de arriendo de 11 qq/ha, que equivalen a 345 u$s/ha, el maíz es el único cultivo que no presenta quebranto en el extremo más bajo del rango de rindes. En comparación con la soja, sin embargo, el maíz requiere una mayor inversión, cercana a 100 u$s/ha adicionales, sin incluir el costo de cosecha.
La soja de primera sigue al maíz en las proyecciones, y luego sigue el girasol. El trigo presenta quebranto en el rango bajo de rindes para siembras en campo propio, mientras que en campo arrendado da quebranto en todo el rango de rindes.
La secuencia trigo/soja de segunda sembrada en campo propio sólo igualaría el resultado de una soja de primera de 31 qq/ha si el trigo rindiese 31 qq/ha, y la soja de segunda 23 qq/ha.
Para siembras en campo arrendado, el rinde de indiferencia para soja de primera es de 27 qq/ha, mientras que para girasol es de 22,7 qq/ha.
El panorama para el trigo es complicado. Si bien algunos productores comenzaron la siembra en campo propio, aprovechando las reservas de humedad del suelo, existe una gran preocupación por las distorsiones que presenta el mercado, con políticas que afectan a toda la cadena comercial.
Con un mercado intervenido, el diferencial entre el precio disponible y el precio de paridad de exportación es cercano a 70 u$s/tonelada. Sin este diferencial, con un mercado liberado y con competencia genuina, la producción de trigo sería muy superior, y las exportaciones de grano y de productos elaborados permitirían generar divisas para equilibrar la balanza comercial. El aumento en la superficie cultivada de trigo, además, sería sumamente positivo para la sustentabilidad productiva de nuestros suelos, por los beneficios que genera la rotación de cultivos. Sin embargo, la realidad es que el productor no tiene mercado para vender el trigo, los molinos compran a cuentagotas y la superficie sigue cayendo, ante políticas de mercado totalmente ajenas a la realidad.


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