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Papelón renovador en Senado por tarjetas
• COMISIÓN DE INDUSTRIA APURÓ UN DICTAMEN QUE EL OFICIALISMO NUNCA VIO
Fuerte cruce entre el tándem Laura Machado-Pamela Verasay (Cambiemos) y Alfredo Luenzo, del interbloque UNA.
Riesgos. “Si cambian los plazos -para bajar comisiones- en un mes cerramos”, advirtió ayer el titular de Certacyc, Norberto Etchegoyen, sobre el nuevo proyecto que impulsa el senador filo-massista Alfredo Luenzo.
El desmadre ocurrió cuando Luenzo dijo a Bastién que se había trabajado con el Ejecutivo -sí es cierto que hubo cónclaves por este tema- en un nuevo dictamen. En ese momento, Machado le dejó en claro que ese despacho no había sido "consensuado" con Casa Rosada, mientras sostenía su celular y aseguraba estar en comunicación con funcionarios nacionales.
Machado señaló que el nuevo dictamen no le había llegado a sus manos hasta ese momento y que ni siquiera tuvo un tratamiento en asesores, esquema previo al debate de los legisladores. "No hubo mal espíritu, pero sí mala comunicación", destacó Verasay, quien pidió que se contemplara la opinión del Ejecutivo sobre el despacho. Al lado de Luenzo esperaba para hablar, mientras tanto, un sorprendido Etchegoyen.
El presidente de Certacyc explicó que la cámara que representa es exclusiva de emisores no bancarios, cuya única actividad es la de ofrecer el servicio de tarjetas en pueblos y localidades pequeñas, donde no llegan las grandes empresas. "Si cambian el plazo, en un mes cerramos el negocio porque nos obligan a pagarle a los comercios antes de cobrar. La posibilidad de contar con una tarjeta en el interior ayuda no sólo a bancarizar a trabajadores, sino también en la recaudación de las provincias", aseguró.
Pese a las explicaciones, Luenzo propuso circular el dictamen y la reunión a partir de allí se descontroló. "No puedo firmar a favor o en contra de algo que dieron a conocer hoy. Solicito que se vote una moción de orden para que vuelva a comisión", disparó Machado. "No hago lugar a eso", respondió el legislador massista, pese a que se debería haber votado, tal como marca el reglamento. Buscó mediar el peronista disidente Roberto Basualdo, quien tampoco firmó el despacho y era el cuarto senador que en ese momento se encontraba en la reunión junto a los otros tres.
"No voy a permitir que no se respete la voluntad de las firmas de los senadores", exclamó Luenzo. La legisladora del PRO replicó: "Y yo no voy a permitir que me atropellen sin respetar el reglamento. Hay una moción de orden y no la quiere votar porque sabe que ahora no están esos senadores y perdería la votación".
El convite de la comisión de Industria finalizó con mayor escándalo: Verasay y Machado esperaron al menos 45 minutos la aparición del dictamen, que recién por la tarde fue mostrado por el despacho de Luenzo. "Muchos de los que firmaron no participaron ni expusieron hoy", sostuvo Machado más tarde en una nota enviada al legislador chubutense.

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