27 de abril 2017 - 00:00

Papelón renovador en Senado por tarjetas

• COMISIÓN DE INDUSTRIA APURÓ UN DICTAMEN QUE EL OFICIALISMO NUNCA VIO
Fuerte cruce entre el tándem Laura Machado-Pamela Verasay (Cambiemos) y Alfredo Luenzo, del interbloque UNA.

Riesgos. “Si cambian los plazos -para bajar comisiones- en un mes cerramos”, advirtió ayer el titular de Certacyc, Norberto Etchegoyen, sobre el nuevo proyecto que impulsa el senador filo-massista Alfredo Luenzo.
Riesgos. “Si cambian los plazos -para bajar comisiones- en un mes cerramos”, advirtió ayer el titular de Certacyc, Norberto Etchegoyen, sobre el nuevo proyecto que impulsa el senador filo-massista Alfredo Luenzo.
Lo que parecía una jornada tranquila en el Senado mudó hacia el escándalo ayer cuando el massista Alfredo Luenzo apuró un dictamen para bajar las comisiones en operaciones con tarjetas de crédito y débito, que generó el rechazo del oficialismo y una trifulca discursiva entre el legislador chubutense y el tándem conformado entre la jefa de bloque del PRO, Laura Rodríguez Machado (Córdoba), y la radical Pamela Verasay (Mendoza).

Para entender el conflicto hay que retrotraerse a septiembre de 2016, cuando oficialismo y oposición votaron un texto en el Senado luego taponado con otro distinto en Diputados. Eso bloqueó el debate parlamentario, ya que se dio una extraña situación de iniciativas cruzados en las cámaras del Congreso.

Ante este panorama, el Gobierno acordó semanas atrás con las cámaras de comercio y representantes de tarjetas -no todos- una disminución gradual, a cinco años. Sin embargo, Luenzo (Chubut) presentó un nuevo proyecto este año, con bajas en un plazo de 180 días.

La comisión invitó ayer a los titulares de la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra (Atacyc), Daniel Bastién, y al presidente de la Cámara de Emisores Regionales de Tarjetas de Crédito y Consumo no Bancarias (Certacyc),Norberto Etchegoyen, quienes criticaron por doquier la iniciativa de Luenzo.

"Hay preocupación en el sector porque el proyecto destruye el sistema. Hay cuatro elementos clave: comerciantes, usuarios, Estado y empresas. Los comerciantes, venden; los usuarios, consumen; el Estado, recauda; y las empresas que emiten los plásticos generan la herramienta para unir a todo este conjunto. Sin eso no hay equilibrio, es como una mesa con una pata que no funciona", advirtió Bastién.

Según el titular de Atacyc, los aranceles y tasas de interés están entre los más bajos de la región, y puso ejemplos de cómo la modificación -hacia la baja- de las comisiones provocó caída de consumo. Además, agregó que los usuarios tendrán menos servicios por la desactivación de tarjetas, los comercios verán reducidas sus ventas y el Estado recaudará menos.

El desmadre ocurrió cuando Luenzo dijo a Bastién que se había trabajado con el Ejecutivo -sí es cierto que hubo cónclaves por este tema- en un nuevo dictamen. En ese momento, Machado le dejó en claro que ese despacho no había sido "consensuado" con Casa Rosada, mientras sostenía su celular y aseguraba estar en comunicación con funcionarios nacionales.

Machado señaló que el nuevo dictamen no le había llegado a sus manos hasta ese momento y que ni siquiera tuvo un tratamiento en asesores, esquema previo al debate de los legisladores. "No hubo mal espíritu, pero sí mala comunicación", destacó Verasay, quien pidió que se contemplara la opinión del Ejecutivo sobre el despacho. Al lado de Luenzo esperaba para hablar, mientras tanto, un sorprendido Etchegoyen.

El presidente de Certacyc explicó que la cámara que representa es exclusiva de emisores no bancarios, cuya única actividad es la de ofrecer el servicio de tarjetas en pueblos y localidades pequeñas, donde no llegan las grandes empresas. "Si cambian el plazo, en un mes cerramos el negocio porque nos obligan a pagarle a los comercios antes de cobrar. La posibilidad de contar con una tarjeta en el interior ayuda no sólo a bancarizar a trabajadores, sino también en la recaudación de las provincias", aseguró.

Pese a las explicaciones, Luenzo propuso circular el dictamen y la reunión a partir de allí se descontroló. "No puedo firmar a favor o en contra de algo que dieron a conocer hoy. Solicito que se vote una moción de orden para que vuelva a comisión", disparó Machado. "No hago lugar a eso", respondió el legislador massista, pese a que se debería haber votado, tal como marca el reglamento. Buscó mediar el peronista disidente Roberto Basualdo, quien tampoco firmó el despacho y era el cuarto senador que en ese momento se encontraba en la reunión junto a los otros tres.

"No voy a permitir que no se respete la voluntad de las firmas de los senadores", exclamó Luenzo. La legisladora del PRO replicó: "Y yo no voy a permitir que me atropellen sin respetar el reglamento. Hay una moción de orden y no la quiere votar porque sabe que ahora no están esos senadores y perdería la votación".

El convite de la comisión de Industria finalizó con mayor escándalo: Verasay y Machado esperaron al menos 45 minutos la aparición del dictamen, que recién por la tarde fue mostrado por el despacho de Luenzo. "Muchos de los que firmaron no participaron ni expusieron hoy", sostuvo Machado más tarde en una nota enviada al legislador chubutense.

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