4 de febrero 2011 - 00:00

Para banco, los salarios suben solo “2,8% real”

Federico Sturzenegger
Federico Sturzenegger
En 2010, los salarios aumentaron sólo un 2,8% en términos reales, esto es, teniendo en cuenta el impacto de la inflación. Claro que no es considerando el IPC elaborado por el INDEC, sino el de la Fundación FIEL. Así lo sostiene el informe del Instituto de Estudios Económicos del Banco Ciudad.

El documento resalta que, al considerar el incremento en términos reales de los salarios, en 2010 recién recuperaron «nueve años después los niveles de poder adquisitivo promedio de fines de 2001».

Los datos del Banco Ciudad, presidido por Federico Sturzenegger, contrastan con los del INDEC. Para el organismo oficial de estadísticas, la suba de los salarios fue del 26% anual en diciembre, casi 10 puntos porcentuales mayor que la acumulada en 2009, cuando llegó al 16,7%. Con este dato, se completaron seis años consecutivos de ajustes salariales a tasas de dos dígitos, avanzando a un ritmo promedio anual del 21%, pero esto es en términos nominales, es decir, sin tener en cuenta el impacto de la inflación.

A continuación, los principales puntos del informe: 

  • El robusto avance del consumo de los últimos años se explica principalmente por la recuperación del empleo (se crearon 5 millones de puestos de trabajo en el período), más que por un salto en el ingreso laboral por trabajador. 

  • El sector privado registrado lideró las subas salariales de 2010, con un 29%, y fue el único segmento que pudo ganar la carrera contra la inflación. La recomposición salarial en el sector privado informal apenas logró «empardar» la inflación minorista (23,2% interanual), mientras que en el sector público se ubicó un escalón por debajo (21,8% interanual), por tercer año consecutivo. 

  • Desde una óptica de largo plazo, los asalariados del sector privado registrado son los únicos que lograron mejorar su poder adquisitivo respecto del tramo final de la convertibilidad, con un alza acumulada del 16%. En este segmento, con fuerte representación gremial, se ha ido realizando un creciente número de acuerdos, cada vez a más corto plazo, para hacer frente a la escalada inflacionaria.  

  • El sector privado informal, en tanto, representa a más de un tercio del total de ocupados, y sus ingresos se vienen ajustando de manera descoordinada y con altibajos frente a la inflación, acumulando una baja del 3% en términos reales desde fines de 2001. 

  • Pero el caso más dramático quizás sea el del sector público, donde a pesar de contar con representatividad gremial, los salarios vienen corriendo sistemáticamente de atrás a la inflación y acumulan una pérdida de poder adquisitivo del 27% desde la devaluación.  

  • La estrategia gubernamental viene siendo minimizar los aumentos salariales, destinando los mayores recursos a la contratación de más personal. Para tener una idea de magnitudes, a partir de 2007 se crearon 250.000 puestos de trabajo en el sector público, equivalentes a un aumento del 23% en la plantilla estatal. Adicionalmente, desde fines de 2008 (cuando estalló la crisis internacional), la suba del empleo formal es explicada completamente por el mayor empleo público (8%), ya que el empleo privado registrado aún no se recuperó completamente. 

  • Con la mirada puesta en la competitividad, los aumentos salariales comienzan a golpear a los sectores más expuestos al avance importador, particularmente la industria. Las crecientes remuneraciones nominales (en línea con la inflación), junto con un tipo de cambio relativamente estable, explican el avance de los salarios en dólares, que para el promedio de la economía ya recuperaron los niveles de 2001, superándolos en un 60% en el caso industrial.
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