5 de agosto 2010 - 00:00

Para controlar alimentos, impulsan una ‘‘ANMAT federal’’

Funcionarios del Ministerio de Salud y responsables de las áreas de bromatología de todas las provincias del país impulsaron «una ANMAT federal», y avanzaron en el fortalecimiento del sistema de control de alimentos.

La primera edición del «Encuentro de Trabajo Conjunto en Estrategias de Control de la Inocuidad Alimentaria», estuvo presidida por el secretario de Políticas, Regulación e Institutos, Gabriel Yedlin, y el titular de la ANMAT, Carlos Chiale.

También participó del encuentro el asesor en salud pública veterinaria de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la Argentina, Celso Rodríguez.

«Tenemos que superar la fragmentación que hay en todos los órdenes y potenciar la sinergia entre todas las áreas. No tiene sentido que la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología) regule el vínculo con los países del Mercosur cuando luego los controles de los alimentos los hacen las provincias», explicó Yeldin.

En ese sentido, el funcionario indicó que «la propuesta es transferir capacidades y recursos en pos de impulsar una ANMAT federal, que mire a las provincias y llegue a la gente, para que ésta se enferme menos».

Por su parte, Chiale también consideró que con el encuentro se concretó el primer paso hacia una ANMAT federal, ya que «trabajar en forma articulada con las provincias y las autoridades del Programa de Fiscalización y Control Bromatológico es uno de los principales objetivos de la gestión».

Según la OPS, más de tres millones de personas mueren por año en el mundo a causa de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA), de los cuales 1,9 millón son niños.

En la Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), una enfermedad de este tipo que afecta principalmente a los niños, está presente con una prevalencia de aproximadamente 500 casos anuales. Pero también hay otras que surgen de los controles bromatológicos y que tienen origen biológico o químico.

Entre los peligros biológicos, aparecen bacterias como la salmonela, presente en el huevo o la escherichia coli en la carne que puede producirse por la cadena de producción del alimento o por el reservorio animal.

Por ejemplo, el intestino de la vaca tiene escherichia coli y puede suceder que por fallas en los controles de los frigoríficos o las auditorías del Estado, la carne vaya arrastrando la bacteria hasta llegar al consumidor.

En químicos, aparecen residuos de plaguicidas, residuos de medicamentos que se utilizan en animales, metales pesados como plomo o arsénico en el agua, que es un tema importante a nivel país y provoca el «hidroarcenicismo», una enfermedad crónica.

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