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Pase en bloque K deja silla vacía para controlar a Macri
Aníbal Ibarra y Mauricio Macri
La cantante Susana Rinaldi ya tramitó la renuncia a su banca de Legislatura porteña, que dejará para asumir como agregada cultural en la embada argentina en Paris, tras haberse publicado el decreto firmado por Cristina de Kirchner para su designación. La retirada inició ya un pelea interna en el kirchenrismo.
Por ahora todo indica que el exlegislador porteño y actual auditor de la Ciudad de Buenos Aires, Edurado Epszteyn, asumirá el lugar de Rinaldi, quien integraga el bloque Frente Progresista que conduce Aníbal Ibarra.
Epsteyzn se distanció del exjefe de Gobierno cuando en 2013 no ocupó el primer lugar en la lista y eso le impidió no renovar la banca, pero fue a ocupar un puesto clave en la Auditoría que preside la joven Cecilia Segura, esposa del diptuado nacional Juan Cabandié, extitular del bloque Frente para la Victoria en la Legislatura porteña. La Auditoría debe ser conducida por la oposición, mientras que el auditor clave para Macri es allí el exdiputado porteño Santiago de Estrada, que renovó el cargo el año pasado cuando asumieron los nuevos auditores.
Epszteyn aseguró a este diario que hoy comenzará con el pedido al Tribunal Superior de Justicia de la certificación de su condición de candidato a legislador que lo habilitará para asumir la banca en lugar de Rinaldi, pero no compartirá el bloque con Ibarra, quien quedará conformando un monobloque, sino que se integrará al del Frente para la Victoria que conducen Gabriela Alegre y Gabriel Fuks.
Ibarra por su parte, de concretarse el pase de Epzsteyn tal cual lo pretende el ahora auditor, piensa reclamar la silla en el organismo de control que asegura le pertence a su agrupación y no al kirchenrismo puro.
Sin embargo la designación de un auditor requiere un trámite complejo en la Legislatura porteña. Después de la propuesta que se tiene que elevar una vez que los bloques acordaron cómo se reparten las sillas de acuerdo con la representación política dentro del rencinto, se hace la votación que requiere mayoría especial. Además de una audiencia pública para analizar los antecedentes de los candidatos la designación demanda 40 votos de los 60 que reúne el recinto, es decir que el kirchnerismo debería contar con el PRO o todo UNEN para poder aprobar a un postulante propio como auditor, si define reemplazar a Epszteyn en el organismo. En el caso de Ibarra, debería contar con el soporte de los bloques K y un acuerdo de la misma manera.
Así, si esta semana Epszteyn insiste con asumir su banca, la silla vacía en la Auditoría es más probable que quede sin reemplazante, beneficiando al macrismo, con un control opositor menos a que le logre acuerdos para que la agrupación de Ibarra renueve el cargo.


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