18 de octubre 2010 - 00:00

¿Pax cambiaria hasta el 2 de noviembre?

Tras la inocua reunión anual del FMI-Banco Mundial, la resolución del conflicto cambiario mundial se postergó para la cumbre del G-20 los próximos 11 y 12 de noviembre en Seúl. Sin embargo, quien tiene en sus manos el switch para encender esta temible bomba es el Congreso de EE.UU. Ocurre que el Senado tendrá que decidir sobre el proyecto de ley que se aprobó en la Cámara de Representantes que permitiría al Gobierno de Barack Obama utilizar el grado de infravaloración de las monedas para establecer impuestos punitivos sobre las importaciones. La ley fue un fuerte mensaje político para las autoridades chinas sobre su política monetaria.

Pero es poco probable que los senadores norteamericanos tomen alguna decisión antes de las próximas elecciones legislativas del 2 de noviembre. De modo que cabría esperar hasta la cumbre del G-20 para que impere una especie de «pax armada» entre ambas potencias. Está claro que el poder de fuego lo tienen EE.UU. y China. Los demás países pueden provocar escaramuzas en el frente de batalla, pero sin dirimir hacia adónde se inclinará la balanza.

La ley que permitiría la petición de impuestos por parte de las empresas norteamericanas sobre las importaciones de origen chino es simbólica y sirve para intensificar la presión para que China acelere el ritmo de apreciación del yuan. Para los analistas de Asia del banco BBVA «la legislación no podría resolver los problemas del déficit comercial de EE.UU. ni estimular el crecimiento de su mercado de trabajo. No obstante, la presión política antes de la reunión del G-20 y las elecciones de mitad de mandato de EE.UU. deberían mantener el yuan en una senda de apreciación moderada el mes que viene sosteniendo un pronóstico a fin de año de 6,54 yuanes por dólar (hoy en 6,69)». Incluso consideran que el impacto inicial de la ley sobre el comercio sería probablemente pequeño. Según los cálculos de estos economistas «el yuan estaría como mínimo subvaluado en un 20 por ciento» (desde que se reanudó un acuerdo monetario más flexible en junio el yuan se apreció apenas por encima del 2 por ciento frente al dólar).

Proteccionismo

En el mercado coinciden que el aspecto más preocupante de la ley es que se intensifique el sentimiento proteccionista, lo que sería perjudicial para ambas economías, y para todo el mundo. En tal sentido Ashraf Laidi, estratega de CMC Markets, cree que no se va desatar una guerra de divisas, salvo que el Congreso de EE.UU. apruebe la ley que obligue a China a revaluar el Yuan. «Si logran imponer aranceles compensatorios y China responde entonces si estaríamos ante una guerra de divisas. Pero las posibilidades de que ocurra algo así son menores a un 50 por ciento», señaló en Europa el viernes frente a un grupo de inversores.

En Washington no se llegó ni siquiera a arrimarse a un boceto de acuerdo para evitar una guerra cambiaria. Todos quieren evitar que crezca el clima de desconfianza que podría desencadenar nuevas medidas proteccionistas. Los analistas señalan que si no funcionan los caminos diplomáticos antes de la cumbre del G-20 se está camino de una guerra comercial y de divisas a nivel global.

Frente a este panorama se perfilan el oro y la plata como los mejores para cubrirse ante las altas probabilidades de que la Fed ponga en marcha una segunda ronda de medidas cuantitativas, lo que se conoce en la jerga como el QE2. La ilimitada liquidez que puede crear la Fed contrasta con la escasez de los metales preciosos.

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