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Pereza legislativa dejó sin relevo a misión Haití
El compromiso para destinar soldados en la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) es la primera y única operación militar internacional en la que contribuyó este Gobierno; comenzó en 2004, cuando Néstor Kirchner ocupaba la presidencia del país.
El 24 de septiembre pasado, el jefe del Comando Operacional del Estado Mayor Conjunto, teniente general Daniel Camponovo, responsable directo de las tropas, presidió la ceremonia de despedida del contingente que aún aguarda la autorización del Congreso para el despliegue a Puerto Príncipe, capital de Haití. Lo integran 493 Cascos Azules, de los cuales 283 son del Ejército (incluidas ocho mujeres), 162 de la Armada (dos mujeres) y 48 de la Fuerza Aérea (nueve mujeres).
El juego político del oficialismo en el Parlamento puso en ridículo al país ante las Naciones Unidas. El organismo internacional debió dejar sin efecto la licitación y el contrato de los aviones encargados de transportar a los Cascos Azules criollos desde Ezeiza hasta Puerto Príncipe y no puede relanzar la compulsa ante la incertidumbre de la sanción de la ley que autoriza la salida de los Cascos Azules.
La demora en el despliegue acicateó conflictos en el batallón que espera ser relevado; los cuadros exigieron a sus jefes en Gonaives que se les pague el rubro Gastos de Instalación y Traslado (GIT) por la prolongación de la misión más allá de los 180 días previstos en la ley. La cifra alarmó a Defensa, que a esta altura del ejercicio no tiene recursos para afrontar casi 15 mil dólares más para cada uno de los miembros del contingente.
La fuerza nacional está integrada por el Batallón Conjunto, que se ubicará en la ciudad de Gonaives, el Hospital Reubicable emplazado en proximidades del aeropuerto de Puerto Príncipe y el grupo de la Fuerza Aérea que opera con helicópteros Bell 212 desde la capital haitiana.
Los efectivos tomaron numerosas clases y cursos que Naciones Unidas dicta para los soldados que se despliegan en misiones de paz, entrenamientos para realizar «check points», control de manifestaciones, reparto de ayuda humanitaria, conocimiento de la zona de operaciones, desplazamientos en zonas urbanas, etc. Las autoridades de la Minustah esperan el arribo de los argentinos ya que viene un escenario complicado en materia de seguridad, tienen que garantizar el mantenimiento de la paz en la provincia de Artibonite durante el proceso electoral que elegirá el sucesor del presidente René Préval. La votación sucederá con una población aún quebrada por el terremoto del verano pasado, hay más de 1,3 millón de personas que viven repartidas en 1.300 campamentos improvisados en plazas, avenidas y parques de Puerto Príncipe.


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