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Pichetto invita hoy a Fábrega para convencer a senadores PJ
Miguel Ángel Pichetto y Juan Carlos Fábrega
Pichetto y Fábrega, dos viejos amigos con inmejorable relación, tendrán un almuerzo privado en el despacho del senador, quien luego de la charla abrirá el juego con varios de sus colegas de la Cámara alta sobre los cuales tiene la responsabilidad de conducir en tiempos difíciles. Entre otros estarán presentes los senadores por la provincia de Buenos Aires Juan Manuel Abal Medina, de Santa Fe Omar Perotti, de Salta Rodolfo Urtubey y de Tucumán Beatriz Liliana Rojkés de Alperovich. En total, serán unos 40 legisladores los que están invitados a escuchar a Fábrega, quien explicará, "desde el peronismo" (según señaló uno de los organizadores), por qué hay que votar a favor de la caída de ambas leyes, "siempre que la propuesta que los enviados de Mauricio Macri para salir del default sea razonable". El expresidente del BCRA hablará sobre lo negativo que es para el país continuar en la situación actual, sobre lo imperfecta pero perfectible propuesta que el secretario de Finanzas Luis Caputo llevó hasta Nueva York y ante el "special master" Daniel Pollack, y, lo más importante para los senadores, por qué se necesita un acuerdo con los acreedores que vencieron en el "juicio del siglo" para que las provincias que gobierna el justicialismo, muchas de ellas con más que serias dificultades fiscales, puedan salir adelante del atrolladero actual. "La primera que debería apoyar la salida del default es Alicia Kirchner, que tiene una provincia con números inviables", afirmaba ayer uno de los senadores que hoy estará en el Congreso. Fábrega además hablará, junto con Pichetto, de un concepto fundamental que apunta a la tranquilidad de los senadores: vota a favor de la caída de las dos leyes no implica "de ninguna manera" una caída de los ideales ni una crisis de identidad justicialista.
El extitular del Central contará su versión del momento en que el Gobierno de Cristina de Kirchner estuvo a punto de llegar a un acuerdo con los acreedores, luego de haber recibido Capitanich el aval de la entonces presidenta para avanzar en una negociación entre un grupo de bancos locales e internacionales de primera línea y los fondos buitre más duros (Elliott, Aurelius, Olifant, etc.), quienes hubieran pagado la totalidad de la deuda a cambio de la emisión de un bono. El acuerdo estaba prácticamente cerrado, había sido ya negociado por Sebastián Palla (el enviado del sistema financiero a Nueva York) y sólo faltaba la bendición oficial. Sin embargo, en paralelo, Kicillof se reunió con los abogados de los fondos buitre y con Daniel Pollack en el despacho de este último, demolió la propuesta de los bancos y reiteró que la única alternativa viable era que los acreedores aceptaran los términos del canje de deuda de 2010. Las negociaciones fracasaron y desde ese momento, hasta la propuesta de Caputo, no hubo avances en el diálogo entre las partes.


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