- ámbito
- Edición Impresa
Piñera echó al embajador en Buenos Aires, que se admitió pinochetista
El nombramiento de Miguel Otero generó polémica de entrada. Tuvo el mal tino de reivindicar la dictadura de Augusto Pinochet, de la que Piñera trata históricamente de desligarse.
Ante el vendaval que habían generado sus declaraciones a un diario de Buenos Aires, Otero comunicó su decisión telefónicamente desde Santiago al ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, quien se encontraba ayer en Lima participando en una Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).
«La Cancillería acepta y respeta la decisión del embajador Otero y agradece la labor desarrollada al frente de nuestra misión diplomática en la Argentina», dijo una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores chileno.
La polémica se desató luego de que Otero, quien actuó como «controlador» de la Universidad de Chile desde el golpe de setiembre de 1973 hasta mediados de 1974, dijo a Clarín que «la mayor parte de Chile no sintió la dictadura. Al contrario, se sintió aliviada» y que «si no hubiese existido el pronunciamiento, Chile hoy sería Cuba».
En los partidos oficialistas Renovación Nacional (RN) y, especialmente, Unión Demócrata Independiente (UDI), muchos dirigentes rescatan importantes aspectos del Gobierno de Pinochet, algunos fervientemente, y lo reivindican hoy, así como lo hacen significativos sectores del electorado, pero no es el caso del presidente Sebastián Piñera. El actual mandatario, nacido en una familia democratacristiana, renovó al centroderecha chileno avalado por el hecho de que había votado en 1988 en contra de la continuidad del régimen.
Exigencia
Algunos parlamentarios de la oposición, junto con integrantes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, exigieron desde el lunes, cuando se difundieron los dichos de Otero en Chile, que Piñera le solicitara la renuncia.
A la tarde del mismo día, la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Chile había aprobado, en una disputada votación, solicitar a Piñera remover de su cargo a Otero. A su vez, varios oficialistas reconocieron que el funcionario podía obstaculizar las relaciones con la Argentina.
El nombramiento de Otero en la delegación de Buenos Aires recibió cuestionamientos desde el vamos, e incluso se especuló con que Cristina Kirchner lo vetaría, provocando una escalada en una relación estratégica, lo que finalmente no ocurrió. Desde que dejó el poder, la Concertación se encuentra envuelta en disputas internas y personales antes del balotaje de enero que consagró a Piñera, por lo que el episodio Otero se transformó en un inesperado regalo argumentativo.
Por ello, una vez desatada la polémica por sus dichos, Otero se desdijo, afirmó que siempre valoró los derechos humanos y pidió «disculpas» a Piñera por ponerlo en un brete.
Tucapel Jiménez, del Partido por la Democracia (tercera formación de la Concertación), había criticado especialmente a Otero por la sensibilidad que tienen los derechos humanos en la Argentina, «ya que miles fueron masacrados por la dictadura militar». Ayer, reclamó a Piñera el cumplimiento de «un compromiso de campaña respecto de no tener funcionarios ligados a la dictadura».
En cambio, el senador oficialista Alberto Espina dijo que «los embajadores de la Concertación destacaron la figura de Salvador Allende y nunca nadie los criticó, porque parecía razonable, y resulta que para nosotros ese Gobierno la verdad de las cosas es que tenía un objetivo final que era derrocar la democracia en nuestro país». Su colega de la UDI, Juan Antonio Coloma, se quejó de una «sensación íntima de intolerancia ante una visión histórica distinta de la izquierda». Bajo la dictadura de Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990, unas 3.000 personas murieron o fueron desaparecidas, mientras que otras 28.000 sufrieron torturas, según datos oficiales.
La renuncia de Otero se suma a una serie de pasos en falso del Gobierno de Piñera, que nombró y desnombró al director del diario estatal La Nación (vetado por un sector del oficialismo), al encargado del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (por otra interna), al delegado en la región de Bío Bío (se lo vinculó a una secta pederesta) y al jefe del servicio penitenciario (acusado por crímenes de lesa humanidad).


Dejá tu comentario