26 de septiembre 2013 - 00:00

Podrían expulsar alumnos por destrozos en iglesia

La iglesia San Ignacio de Loyola amaneció ayer con pintadas y algunos destrozos. Desde el establecimiento apuntan a los alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires.
La iglesia San Ignacio de Loyola amaneció ayer con pintadas y algunos destrozos. Desde el establecimiento apuntan a los alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires.
Unos cinco alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) que permanece tomado -junto con otros 12 establecimientos- ingresaron durante la madrugada de ayer a la iglesia de San Ignacio de Loyola, la más antigua de la Ciudad de Buenos Aires y contigua al establecimiento educativo, produjeron destrozos y dejaron pintadas con frases ofensivas. Ahora autoridades del colegio estudian expulsar a los jóvenes que cometieron el hecho de vandalismo más importante de las últimas tres décadas.

Los cinco estudiantes ingresaron por los túneles y forzaron cuatro puertas para llegar al templo ubicado en Bolívar al 200, en el barrio de Montserrat, en donde quemaron el sillón sacerdotal, un banco de la iglesia y realizaron pintadas sobre el piso con consignas como "la única iglesia que ilumina es la que arde" e "hipócritas: ni Dios ni amo".

El rector del colegio que depende de la Universidad de Buenos Aires, Gustavo Zorzoli, manifestó su consternación por los destrozos. "No puedo creer que haya sido un grupo de alumnos", dijo y agregó que "la medida que se tome podría llegar a ser la expulsión".

El rector evaluó que el hecho "no tiene que ver con la toma" en rechazo de la reforma educativa que planea el Gobierno porteño y aseguró que esta es "una de las situaciones más graves que se dio en los últimos 30 años en la institucion".

Mientras que el sacerdote Francisco Baigorria, encargado de la iglesia calificó los hechos como "lamentables, no solo materialmente" sino que "es terrible el daño espiritual porque profanaron el altar". "La relación con los alumnos es buena", manifestó Baigorria, y afirmó que quienes ingresaron a la iglesia "son víctimas, porque no puede ser que tengan este nivel de violencia y agresividad: ese odio no es de ellos, de su corazón".

Y hasta el rector de la Universidad de Buenos Aires, Rubén Hallú, se hizo escuchar: manifestó su "más enérgico" repudio por los destrozos, a través de un comunicado, y afirmó que "esto claramente va en contra de nuestro espíritu y vocación de diálogo permanente". "Como rector de una universidad pública, no arancelada, laica y abierta a la comunidad, este hecho significa una terrible aberración que no podemos dejar de despreciar", remarcó Hallú convocó a padres y alumnos a que reflexionen sobre lo sucedido y reparen los daños.

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