12 de febrero 2010 - 00:00

Por caja y armado, D’Elía más lejos de los Kirchner

Néstor Kirchner y Luis D’Elía.
Néstor Kirchner y Luis D’Elía.
Luis DElía consiguió lo que nadie. Alicia Kirchner, en persona, habitualmente de perfil bajísimo y reticente a responder las críticas, tuvo que salir a refutar las denuncias del jefe piquetero respecto del manejo clientelar del plan de cooperativas.

La reacción de la hermana Alicia grafica, con brutalidad, el malestar y el pánico que generó en la Casa Rosada la andanada de cuestionamientos que disparó DElía aunque, en rigor, no son más que las denuncias que hace tiempo lanzan los caciques piqueteros anti-K.

«No sean cautivos de nadie, en este programa no hay intermediarios; no busquen al puntero de turno, ni al referente político, ni al de una organización. No le deben nada a nadie», intervino, con inusual locuacidad, la ministra de Desarrollo Social.

Pero la irrupción del piquetero de La Matanza, jefe de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), supone otro alcance porque insinúa, aunque todavía no es definitiva, una ruptura con el Gobierno luego de más de siete años de acompañamiento fiel.

Alguna vez, DElía se declaró leal a los Kirchner, pero avisó que él no haría «kirchnerismo bobo», en referencia a que no tenía por qué seguir ciegamente cada una de las posiciones de la Casa Rosada. Por eso, en varios aspectos, tuvo matices con los Kirchner.

El tema Irán y la relación con Hugo Chávez fueron los casos más visibles de ese distanciamiento. Pero, a pesar de todo, tenían que ver con cuestiones externas y no con la orientación de la política doméstica. Por eso, este cortocircuito tiene una característica distinta.

Motivos

En rigor, hay dos factores que explican la reacción del líder de la FTV. 

  • Caja. La empatía de DElía con el Gobierno está, hace tiempo, en baja. Su relación con los ministros se fue deteriorando -tiene, de hecho, una vieja inquina con Aníbal Fernández y cero diálogo con otros funcionarios-, y su nexo es, casi exclusivamente, Oscar Parrilli, histórico intermediario entre Kirchner y los grupos piqueteros. Aunque preserva algunos espacios en la grilla oficial, el reparto de los cupos por el programa de cooperativas de trabajo operó como primera ventanilla a través de los intendentes con los que DElía tiene una pésima relación. Eso a pesar de que el piquetero -como la mayoría de los grupos K e, incluso, los no K- pudo inscribir a sus adherentes. Lo que ocurrió fue que en la primera tanda fueron incluidos los inscriptos por los municipios por lo que, en la actualidad, los que comenzaron a trabajar -y cobrar- son esos desocupados. Sobre 148 mil anotados hay 58 dentro del programa, la mayoría aportados por los intendentes del conurbano. En Gobierno dicen que, sin embargo, todos van a comenzar a cobrar en uno o dos meses a pesar de lo cual DElía reaccionó con aspereza. 

  • Armado. La embestida del dirigente de La Matanza tiene, por eso, un factor adicional que explica, quizá con más claridad que las demoras con los planes sociales, y tiene que ver con que Kirchner hace tiempo lo excluye de sus esquemas. En estas horas se produjo un hecho visible al respecto: el ex presidente prometió asistir al acto que preparó el Movimiento Evita de Emilio Pérsico para el 11 de marzo, sumó a esa convocatoria a otro sector conformado por intendentes como Francisco «Barba» Gutiérrez (Quilmes) y Mario Secco (Ensenada), y dirigentes como Edgardo Depetri, Oscar Laborde y Eduardo Sigal, pero no incluyó en ese escenario a DElía quien, de inmediato, anunció para ese día una marcha de piqueteros para reclamar por los planes sociales. ¿Será ése, al final, el formato de la movilización o terminará, mutación mediante, convertida en una marcha a favor de Cristina?


  • Anoche, ésa era una de las presunciones en el circuito K donde, sin embargo, hay visiones encontradas sobre cómo reaccionará Kirchner ante el desafío del piquetero. Algunos suponían que habrá, en pocas horas, una tregua; otros anticipaban que la embestida de DElía no será, esta vez, perdonada por los Kirchner.

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