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Por temor a EE.UU., el Gobierno deja a aérea cubana sin catering
Arturo Puricelli
Tras el arribo de Arturo Puricelli al Ministerio de Defensa, se inició la revisión de la gestión de Nilda Garré, así se detectó que LADE, la aérea estatal que depende del titular de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino, tenía un acuerdo comercial con Cubana de Aviación para abastecer sus vuelos.
El arreglo provisorio se hizo por «solidaridad política», aseguró una fuente del ministerio, pero habría quedado al margen de las leyes sobre contrataciones entre organismos del Estado y particulares.
Todo comenzó en junio de 2010; hasta ese momento, Cubana de Aviación tenía el servicio de catering provisto por la empresa local Sky Chefs con base en Ezeiza, que fue suspendido por instrucciones de su casa matriz, ubicada en Alemania. Este grupo internacional es el líder en la logística de distribución de alimentos para el pasaje de más de 300 aerolíneas en el mundo.
Los directivos de Cubana de Aviación buscaron otra alternativa en la sucursal criolla de Gate Gourmet, el gigante del catering creado por la aérea Swissair, que también declinó la prestación del servicio. Hay antecedentes que lo explican. La Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro estadounidense, multó en 581.901 dólares a una sucursal de la empresa Gate Gourmet en Virginia, por actuar «sin licencia o fuera de los límites de su licencia» para brindar servicios de catering a Cubana de Aviación, referir negocios con la aerolínea a otros proveedores y financiar viajes de sus empleados a la isla. Estas violaciones a la ley Helms-Burton se produjeron entre principios de 2002 y septiembre de 2006, según información de la OFAC.
En la emergencia se activaron los contactos políticos que había con el ministerio a cargo de Garré.
El actual viceministro de Defensa, Alfredo Waldo Forti, entonces secretario de Asuntos Internacionales, recibió el pedido de los funcionarios cubanos y redactó una nota en la que trasladaba el requerimiento a Garré, quien aprobó la operación en julio de 2010. Forti -cuando ejercía de embajador en la república de Honduras- llegó a ser conocido en la estructura política cubana por su rol de «facilitador» del Gobierno argentino ante Fidel Castro para negociar la salida de la médica disidente Hilda Molina.
Previo a la autorización de Garré, Costantino había solicitado asesoramiento a la dirección de LADE; la exazafata Silvia Prol, responsable del catering -según fuentes de la Fuerza Aérea, sigue los pasos políticos de otra azafata, Alicia Castro, actual embajadora en Venezuela-, no puso reparos y dio luz verde al abastecimiento de Cubana.
Ahora, el actual director de LADE, brigadier José Pontecorvo, notificó a Cubana el cese del servicio a partir del 1 de abril por no encontrarse «con capacidad de continuar las operaciones».
Ni el auditor del ministerio, Jorge Argüello, ni la Dirección de Transparencia Institucional que comanda Paula Honisch observaron el convenio con Cubana que colisionaría con la reglamentación administrativa, expuso a este diario un uniformado al tanto del problema.
«LADE es una empresa aérea de fomento, se creó -y así dicen los fundamentos jurídicos- para la atención de servicios sociales (el transporte aéreo) en zonas remotas no cubiertas por frecuencias comerciales; se prestan sin perseguir fines de lucro. El contrato con Cubana se extendió por seis meses, no hubo licitación y claramente persiguió el lucro», agregó el militar. Se percibían unos 60 mil pesos cada dos vuelos de los Ilushin 96 de Cubana de Aviación, que son los únicos aparatos que pueden unir Ezeiza y los aeropuertos cubanos sin escala.


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