9 de noviembre 2015 - 00:16

Por vandalismo, cambiarán monumentos por réplicas

El Beso, de Jean Paul Baptiste Gask, tuvo que ser retirada del Rosedal por las pintadas sufridas. Yace, junto a otras esculturas vandalizadas, en el predio del MOA, en el Parque 3  de Febrero en Palermo, donde las limpian, rearman y recuperan.
El Beso, de Jean Paul Baptiste Gask, tuvo que ser retirada del Rosedal por las pintadas sufridas. Yace, junto a otras esculturas vandalizadas, en el predio del MOA, en el Parque 3 de Febrero en Palermo, donde las limpian, rearman y recuperan.
Unas 40 esculturas deterioradas, rotas, amputadas y maltratadas llegan mensualmente a repararse al departamento de Monumentos y Obras de Arte de la Ciudad (MOA), un espacio escondido en el Parque 3 de Febrero, en Palermo, donde unos 25 escultores, artistas, orfebres e ingenieros intentan revivir los bienes que fueron víctimas del vandalismo. Hoy ese espacio ocupa lo que fueron las antiguas caballerizas de Juan Manuel de Rosas.

Según información del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, la Ciudad gasta $ 5 millones por mes en reparar monumentos y estatuas vandalizadas. Se calcula que anualmente se intervienen más de 400.

Ahora, desde Espacio Público se está estudiando la posibilidad de trasladar las esculturas originales que están en las plazas a un lugar protegido como lo es el MOA. En los parques se pondrían réplicas, tal como sucede en otras ciudades del mundo como Florencia, donde se puede apreciar, por ejemplo, una copia exacta del David de Miguel Ángel en una plaza y su original en el museo de la Academia.

"Buenos Aires concentra arte en sus espacios verdes como ninguna otra capital. Quizá sea momento de comenzar a desarrollar otros proyectos de conservación", sostuvo María Inés López Lo Celso, directora general de Espacios Verdes porteña.

Entre los casos más resonantes que fueron dañados está el de la escultura de la Loba Romana. Según dijo Jorge Zakkour, coordinador del MOA, "a la loba le robaron las estatuas de Rómulo y Remo 4 veces en lo que va del año y se le hicieron otras 8 intervenciones por otros tipos de daños". Emplazada en el Parque Lezama, fue una de las tantas razones que despertó la polémica de las rejas a principios de año.

Otro ejemplo destacado es el de El Beso, que fue retirada desde la orilla del lago del Rosedal de Palermo debido a los ataques constantes con grafiti en la superficie del mármol. Muchas veces este material y el bronce son blanco de robos por su valor. Sin embargo, difícilmente son repuestos.

Los ejemplos son infinitos. A la escultura del ciervo en Palermo, le serrucharon la cornamenta. A Teodolina Alvear de Lezica, que suele estar en la plaza Uriburu, la arruinaron de tal manera que tiene daños irreparables en su obra. Algunas figuras del monumento a España sufrieron el robo del bronce original. Hoy estas piezas reposan en el MOA, junto a otra gran cantidad de cuerpos, brazos y cabezas reparados con resina poliéster.

El acto de dañar y ensuciar bienes está penalizado por el Código Contravencional porteño, y se castiga con 1 a 15 días de trabajo comunitario o el pago de una multa. De acuerdo con datos proporcionados por la Fiscalía de la Ciudad, hasta la fecha se registraron 246 denuncias por daños a bienes públicos. El problema es que, pocas veces se logra identificar a las personas que arruinan el espacio público.

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