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Potente concierto de la Filarmónica de Dresden
El Mozarteum Argentino inició su temporada 2010 con dos conciertos sinfónicos a cargo de la Orquesta Filarmónica de Dresden, dirigida por su titular, el maestro español Rafael Fruhbeck de Burgos (en su quinta visita al país invitados por la misma institución). Una vez más, organismo y director demostraron la profunda empatía que los une.
Orquesta de amplio profesionalismo, la Filarmónica de Dresden es una de las principales agrupaciones alemanas desde 1915, año en que comenzó a tocar con ese nombre (Dresdner Philarmonisches Orchester) aunque sus orígenes más remotos llegan hasta 1870. Con semejante historia y con los más importantes directores de todas las épocas, quienes dejaron sus huellas en la calidad del organismo, las interpretaciones actuales son un poco el mix de la historia y la modernidad.
Versiones nobles, de cuidadoso equilibrio entre las secciones y una sonoridad mate que le da personalidad «a la europea», la Filarmónica de Dresden interpretó aquí dos programas de singular interés para el oyente.
Dedicado a compositores alemanes, el segundo concierto fue el mejor. Hubo dos extraordinarias interpretaciones de Richard Strauss y Johannes Brahms. Las ediciones de «Don Quijote», Op. 35 (Variaciones fantásticas sobre un tema de caballería) ofrecida en la primera parte del segundo programa y la Sinfonía N° 2, en Re mayor, Op. 73, en la segunda, le permitieron a Fruhbeck de Burgos frasear con buen gusto y elegancia, características salientes de su trabajo como director de extendida experiencia internacional. Ambos músicos se enriquecieron con la magnífica sonoridad de la orquesta, de fuerte perfil germánico.
En la obra de Strauss hubo un impecable cellista: Johannes Moser, de gran calidad sonora y momentos de verdadero virtuosismo. Los numerosos aplausos motivaron el viernes dos fragmentos de fuerte españolismo como bises: el intermedio de «Goyescas» de Enrique Granados, y el de «La boda de Luis Alonso» de Jerónimo Giménez.

