El ministro justificó así que la Argentina vaya a incumplir la meta de déficit fiscal planteada para 2017. Explicó que el fallo de la Corte Suprema sobre jubilados los forzó a elevar el gasto en un 0,6% del PBI. Enojo con asistente.
El rojo. Desde el público ayer llegaron, en medio de la exposición del ministro Prat Gay, cuestionamientos al alto déficit en las cuentas públicas.
No es un momento fácil para hablar de números sobre la actividad y no fue, por esta razón, una de las exposiciones en la que se mostró más cómodo el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay. El funcionario debió reconocer por primera vez al mundo empresario, y públicamente, que no cumplirá su meta planteada en los inicios sobre el déficit fiscal de la Argentina. El tema, recurrente en los planteos de muchos inversores que arribaron a este foro de inversiones, fue forzado por una aclaración que llegó a los gritos desde el público: "¡El déficit fiscal!". "¿Cuál es tu pregunta?", se molestó Prat Gay. El empresario le explicó que hoy los mercados ven difícil que puedan cumplir con la meta del 0% del PBI de déficit fiscal para 2019. Y el funcionario debió reconocer, entonces, que el agujero del Estado será algo mayor a lo previsto para 2017: "Lo que van a ver ustedes, cuando presentemos mañana (por hoy) el Presupuesto en el Congreso, es una modificación de esas pautas en función de un cambio de circunstancias y no de políticas. Tomamos la decisión de cumplir con los fallos de la Corte Suprema de Justicia, de pagar a los jubilados, y la implicancia fiscal de este fallo tiene un costo fiscal del 0,6% del PBI. Esto no requiere financiamiento adicional, pero es un gasto que no estaba previsto el día que dijimos 3,3% del PBI en 2017", comentó. "Creemos en el gradualismo como criterio de funcionamiento... creemos en que si cambian las circunstancias hay que cambiar los objetivos", completó. En su exposición, Prat Gay no había siquiera hecho una sola mención al rojo fiscal. Para mostrar las primeras evidencias de que la reactivación de la economía está en marcha, debió referirse al entusiasmo que se ve afuera sobre la Argentina, a la baja de la inflación -un éxito que dentro del Gobierno consideran más atribuible al Banco Central-, a la incipiente y auspiciosa recuperación brasileña y a un repunte de los despachos de cemento. "Estimamos un 3,5% de crecimiento para 2017 que, si se concreta, mostrará el primer año de expansión de los últimos seis", advirtió.
El ministro habló también de una recuperación del salario real, que se dará si la inflación mensual se mantiene siempre debajo del 2%. Se lo vio incómodo cuando, por segunda vez, otro empresario del público volvió a referirse al rojo de las cuentas públicas: "La convicción de este Gobierno es ir bajando el déficit de acá en más. Sabemos que 4,4% es alto, por supuesto, pero ésta no es la cifra más alta de la región. Mientras el déficit vaya bajando estaremos yendo en el sendero correcto. Cuando vean que en un año el déficit no baja, y no hay una buena razón para que no baje, vamos a tener un motivo para preocuparnos", tranquilizó.
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