29 de octubre 2026 - 20:04

Santiago Bausili dijo que no tiene una "proyección de corrida" para 2027, pero detalló herramientas del BCRA en caso de que ocurra

El presidente del Banco Central se refirió al riesgo electoral, confirmó que el swap con China tiene u$s5.000 millones activados y explicó por qué la entidad decidió no intervenir durante la turbulencia generada por las elecciones brasileñas. Werning defendió la política monetaria y descartó reducir los encajes bancarios.

Bausili analizó los riesgos cambiarios y las perspectivas económicas para 2027.

Bausili analizó los riesgos cambiarios y las perspectivas económicas para 2027.

En el marco de la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM) del tercer trimestre, las autoridades del Banco Central (BCRA) ofrecieron este jueves una conferencia de prensa en la que, además de exponer sus perspectivas sobre la actividad económica, la inflación y la demanda de pesos, respondieron preguntas sobre la coyuntura financiera y los desafíos que enfrenta la política monetaria.

Uno de los principales ejes fue la posibilidad de nuevos episodios de volatilidad cambiaria durante el año electoral de 2027. Consultado al respecto, el presidente de la entidad, Santiago Bausili, sostuvo que "no tenemos proyección de corrida. No hacemos esas proyecciones", aunque aseguró que el Central busca ampliar las herramientas disponibles para responder a eventuales shocks.

Durante la rueda de preguntas, en la que también participó el vicepresidente Vladimir Werning, Bausili explicó que la decisión del Central de no intervenir en el mercado cambiario entre el lunes y el miércoles respondió a la volatilidad regional provocada por la reelección de Lula da Silva en Brasil, y confirmó que este jueves la entidad retomó las compras de divisas.

También precisó que el tramo de u$s5.000 millones del swap con China permanece activado y que el acuerdo por u$s20.000 millones con Estados Unidos está vigente, aunque funciona bajo otra modalidad.

El titular de la autoridad monetaria defendió, además, la flexibilidad cambiaria y sostuvo que no busca llevar el tipo de cambio real a un nivel determinado. Werning, por su parte, descartó que haya margen para reducir los encajes bancarios sin comprometer la protección de los depositantes y atribuyó parte de las dificultades para reactivar el crédito al costo impositivo y a la cautela de los bancos. Las respuestas ampliaron el debate más allá de las proyecciones de actividad e inflación contenidas en el informe.

Elecciones de 2027 y el riesgo de una nueva corrida cambiaria

Las elecciones presidenciales de 2027 atravesaron buena parte de las preguntas. Consultado sobre la posibilidad de que se repita un episodio de dolarización de carteras como el del año pasado, Bausili evitó anticipar la magnitud de una eventual corrida o señalar qué instrumento utilizaría primero el Central. "Depende de la naturaleza del shock", afirmó al explicar cómo reaccionaría el BCRA ante distintos escenarios, y señaló que el objetivo es "maximizar la cantidad de herramientas" para elegir la respuesta según cada circunstancia.

El funcionario reconoció que los riesgos externos e internos pueden generar nuevas perturbaciones, pero sostuvo que la economía está mejor preparada que en episodios anteriores. Como argumentos mencionó el superávit de cuenta corriente, el récord de exportaciones y la ausencia, según su diagnóstico, de desequilibrios monetarios significativos. Consideró que esos fundamentos permiten amortiguar los efectos de una crisis, incluso si se origina en factores políticos o financieros.

No obstante, también admitió el problema de credibilidad que persiste entre los ahorristas. "Por más que yo te diga que no creo que vaya a haber volatilidad cambiaria, dudo que afecte el comportamiento de muchos de ustedes", señaló. Para Bausili, el desafío consiste en que la estabilidad efectiva de las tasas y del mercado cambiario termine modificando unas expectativas acostumbradas a anticipar crisis.

En ese sentido, evitó prometer que no habrá sobresaltos en 2027: su argumento fue que la respuesta del BCRA dependerá del tipo de shock y de las herramientas disponibles.

Swaps con China y Estados Unidos y el uso del dólar futuro

Una de las precisiones más concretas fue sobre la disponibilidad de los acuerdos de intercambio de monedas con China y Estados Unidos. Bausili explicó que las referencias del ministro de Economía, Luis Caputo, a esas líneas de liquidez apuntan a un escenario hipotético en el que el Tesoro no consiga refinanciar deuda en 2027. Según detalló, el programa financiero contempla vencimientos de Bonares por u$s7.000 millones y supone renovar u$s5.000 millones. La pregunta, planteó, es cómo afrontar ese monto si no hubiera acceso al mercado.

Como alternativa, señaló que el Tesoro podría adquirir al Central las divisas necesarias utilizando la liquidez adicional que brinda el swap con China, sin alterar, según argumentó, el equilibrio cambiario previsto. Aclaró que el tramo por u$s5.000 millones "está activado" desde el año pasado y que esa disponibilidad fue confirmada por el Banco Popular de China. No se trató, por lo tanto, del anuncio de una nueva activación.

En cuanto a Estados Unidos, diferenció que el convenio de u$s20.000 millones con el Exchange Stabilization Fund permanece vigente, pero "no tiene un tramo activado". También respondió sobre el mercado de futuros: afirmó que el acuerdo actual con el FMI "no tiene ninguna restricción respecto a la utilización del dólar futuro".

Según explicó, la cifra de alrededor de u$s15.000 millones mencionada públicamente responde a los límites operativos que los mercados de futuros establecen para sus participantes en función de su posición patrimonial y otras variables. Bausili aclaró que esos límites son fijados por los propios mercados y no por el Banco Central.

El impacto de Brasil y la decisión de no intervenir en el mercado cambiario

La fuerte depreciación del real tras la reelección de Lula da Silva también ocupó un lugar central en las preguntas, en especial por la estabilidad relativa del peso argentino frente al movimiento de la moneda de su principal socio comercial. Bausili sostuvo que los tipos de cambio responden tanto a fundamentos económicos como a posiciones técnicas de los inversores y que, por esa razón, no necesariamente se mueven en simultáneo.

Sobre Brasil, interpretó que parte de la caída del real respondió al desarme de posiciones tomadas antes de la segunda vuelta electoral. Agregó que el mercado podría estar asignando un tipo de cambio real de equilibrio más depreciado bajo un gobierno de Lula que bajo uno de Bolsonaro, aunque aclaró que no sabe cuál sería ese nivel. En cambio, aseguró que el peso sigue su propia dinámica, determinada por factores técnicos y fundamentos económicos.

El titular del BCRA confirmó que, frente a la volatilidad regional, la entidad decidió retirarse del mercado: "No intervenimos ni el lunes, ni martes, ni miércoles". Agregó que este jueves fue el primer día en que volvió a comprar divisas. Consultado también por la apreciación del peso y su posible efecto sobre la actividad, rechazó que el Central busque administrar un nivel específico del tipo de cambio real. "Nosotros creemos que el tipo de cambio real es endógeno", explicó, y argumentó que las exportaciones de distintos sectores alcanzan registros récord pese a la apreciación señalada en la pregunta.

También fue consultado por las críticas del exministro Domingo Cavallo, quien había comparado el manejo cambiario con el de Guillermo Moreno. "No me voy a comparar con Moreno", respondió entre risas, sin desarrollar una contestación técnica a ese cuestionamiento.

Demanda de pesos, crédito y financiamiento corporativo

El otro bloque de preguntas giró alrededor de una tensión del escenario oficial: cómo sostener la recuperación de la actividad cuando el consumo y los préstamos en pesos siguen débiles. Werning reconoció que el crédito avanza a distintas velocidades. Mientras las empresas acceden a financiamiento bancario en dólares y al mercado de capitales, los hogares enfrentan tasas más elevadas y una mayor cautela de las entidades, en parte por el deterioro previo de la cartera de préstamos personales.

El vicepresidente aseguró que la mora de las familias comenzó a descender y consideró que esa mejora puede facilitar una nueva expansión del crédito. Sin embargo, descartó utilizar una rebaja de encajes para estimularlo. "No hay margen para reducirlo si no es a costa de los ahorristas", sostuvo. Señaló que el fondeo bancario ya tiene tasas pasivas negativas en términos reales y atribuyó buena parte de la diferencia con las tasas activas a los impuestos, que explicó representan cerca del 30% del costo financiero total.

Respecto de la demanda de pesos, Werning admitió la incertidumbre de los modelos tras el cambio de régimen y recordó que el shock electoral de 2025 provocó una dolarización equivalente al 50% del M2. Aun así, afirmó que los agregados monetarios muestran una recuperación real desde mediados de 2026.

Por su parte, Bausili consideró que el crecimiento de 2027 seguirá liderado por sectores exportadores, especialmente los vinculados con energía y otras actividades contempladas en el RIGI, y afirmó que el financiamiento externo de las empresas más sólidas no depende exclusivamente de la evolución del riesgo país. En ese sentido, el presidente del Central relativizó el impacto que una eventual escalada del riesgo soberano durante el año electoral podría tener sobre las emisiones de obligaciones negociables (ON) de empresas argentinas.

"En Argentina hace varios años que el sector privado está desacoplado del sector público", afirmó, y sostuvo que las compañías con mejor calidad crediticia conservaron el acceso al financiamiento incluso durante períodos de incertidumbre. Como ejemplo, mencionó las colocaciones de deuda realizadas por petroleras para financiar inversiones en Vaca Muerta y recordó que el mercado de capitales mantuvo su actividad durante la volatilidad preelectoral de 2025, pese al elevado riesgo país.

Bausili señaló que las condiciones de financiamiento corporativo pueden guardar cierta correlación con el riesgo soberano, aunque consideró que este último no resulta determinante para las empresas con mayor capacidad de acceso al crédito. "Ese ciclo me parece que responde más a una dinámica que tiene que ver con la dinámica de inversión y con el contexto global que con lo que puede pasar con el ciclo país", explicó.

Su diagnóstico introduce, sin embargo, un factor de riesgo adicional: aunque el financiamiento privado pueda mostrar cierta independencia del riesgo argentino, continúa expuesto al endurecimiento de las condiciones financieras internacionales que el propio BCRA advirtió en el IPOM, en un contexto de tasas elevadas en Estados Unidos, mayores rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano y encarecimiento del crédito global.

Te puede interesar