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Preocupa más Europa y pelea de monedas
Tim Geithner
En Europa la semana pasada la alarma sonó en Irlanda que blanqueó la endeble situación de la banca. Sin embargo, los fondos de inversiones consideran que los verdaderos problemas son más profundos y complejos. «El mercado está midiendo el riesgo de países periféricos europeos (Grecia, Irlanda, Portugal y España) en niveles peligrosos», explicó Mohamed El-Erian, CEO de PIMCO -la mayor gestora de bonos del mundo- en una nota a inversores, y esto a pesar de las medidas excepcionales del BCE, la Unión Europea y el FMI, y de la implementación de ajustes económicos en estos estados. Para los analistas el hecho de que los diferenciales de riesgo no se hayan reducido, significa que los planes de rescate públicos no están funcionando. «En lugar de ofrecer garantías de que el futuro será mejor y alentar así nuevas inversiones, el apoyo financiero del trío BCE-UE-FMI lo usan los inversores que están dentro del mercado para abandonar sus exposiciones a los países periféricos más vulnerables», sostiene El-Erian. Esta situación insostenible en el mediano plazo conspira con cualquier probabilidad de que los países más vulnerables, como Grecia, puedan limitar el colapso de sus economías y mantener la cohesión social. Este escenario no sólo termina contaminando el balance del BCE sino que expone al FMI a un riesgo considerable, y eleva el peligro de contagio en general.
En cuanto a la nueva carrera de intervención en los mercados de divisas que lideró unilateralmente Japón la semana pasada, ganándose las críticas de Europa y Estados Unidos, el testimonio en el Congreso del secretario del Tesoro de EE.UU., Tim Geithner, proporcionó mucha información que justifica a quienes piensan que China manipula su divisa. De todos modos, pese a que los chinos aceleraron recientemente el ritmo de apreciación del yen, un 1% en la última semana en comparación con el 1,6% desde que declaró en junio una mayor flexibilidad, esto resulta insuficiente para contrarrestar las crecientes tensiones entre las divisas.
El análisis lleva a pensar que a pesar de que no todos los países industrializados lo demuestran de forma explícita, están alegres, incluso ansiosos, por ver una depreciación en sus monedas, porque creen que les ayudará con los difíciles desafíos relacionados con un prolongado período de bajo crecimiento y alto desempleo. «Sin embargo, el listado de países industrializados que quieren depreciar sus divisas no se corresponde con las economías emergentes que quieren una apreciación significativa de las suyas, lo que lleva a un aumento de las tensiones entre las divisas, y un precio del oro que se ha disparado a un nuevo récord», sentencia El-Erian.
Los más pesimistas consideran que los gobiernos tendrán que demostrar actitud y operatividad frente a la situación europea y la incipiente batalla devaluatoria, de lo contrario anticipan grandes nubarrones en los próximos meses en los mercados.


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