Manifestantes se reunieron ayer en Londres, en Trafalgar Square, para mostrarse en solidaridad con Grecia y contra el ajuste.
Atenas - El Gobierno izquierdista de Grecia expresó ayer su confianza en que el Parlamento apruebe un acuerdo de deuda con sus acreedores, a pesar de la furiosa reacción de algunos de sus propios legisladores, que lo acusaron de ceder a la presión para aceptar más austeridad. Las concesiones ofrecidas por el primer ministro Alexis Tsipras, que incluyen subidas de impuestos y de los aportes jubilatorios, tuvieron una cauta bienvenida de los líderes de la zona euro, pero generaron una furiosa reacción de algunos en el partido oficialista Syriza. Un legislador dijo que el acuerdo equivale a una "lápida" para Grecia, tras las repetidas medidas de austeridad impuestas durante los cinco años de crisis. El vicepresidente del Parlamento y diputado de Syriza, Alexis Mitropoulos, dijo que las concesiones "no se ajustan a los principios de la izquierda" y podrían causar una "masacre social".
Funcionarios de las tres instituciones que representan a los acreedores de Atenas -Comisión Europea, BCE y FMI- analizaban a fondo las propuestas griegas en Bruselas para determinar si permitirán que las finanzas públicas del país sean sostenibles. Los acreedores podrían considerar que la oferta de Grecia no es suficiente y exigir más ahorros, alzas de impuestos o reformas para alcanzar un acuerdo hoy por la noche, cuando los ministros de Finanzas de la zona euro se reunirán para revisar el resultado de las conversaciones.
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