2 de septiembre 2010 - 00:00

Pro-Huerta cumplió 20 años

Al cumplir 20 años el programa de seguridad alimentaria Pro-Huerta, que está dirigido «a la población en situación de pobreza estructural», coordinadores locales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) destacaron su utilidad y proyección social en la región.

«El programa nació en el contexto tras el auge de las políticas neoliberales (1980-1990) para reemplazar políticas asistencialistas en grupos vulnerables de la sociedad por una política pública de autogestión que fue apropiada por la gente y naturalizada como propia», reseñó el coordinador nacional de Pro-Huerta, Roberto Cittadini.

Según el coordinador en Mendoza, Guillermo Guida, el programa para huertas familiares reúne esencialmente a los «vecinos de barrios periurbanos o rurales que para obtener el autoconsumo de hortalizas se contactan con promotores del INTA distribuidos en todo el país».

Al disponer de un pequeño terreno y agua para riego en algún lugar de la vivienda, los técnicos del INTA les proveen semillas de horta-lizas y asesoran sobre formas de cultivo y rotación de semillas, según la estación del año, cuyo producido consume la familia sin gastos extras.

Sólo en Mendoza «unas 28.000 huertas familiares tienen alrededor de 150.000 beneficiarios, algunos de los cuales pasaron a integrar huertas comunitarias, que están formadas por 8 a 10 vecinos que deben contar o tramitar ante el municipio una hectárea de terreno para cultivar para los que INTA acopia semillas para las temporadas primavera-verano y otoño-invierno».

Tal proyección del programa lleva a Cittadini a afirmar que «el Pro-Huerta hoy aporta soluciones alimentarias a más de 3 millones de argentinos instalando una mecánica de trabajo conjunto».

«La experiencia del Pro-Huerta configura también un antecedente valioso para el debate y la reflexión sobre los alcances de la agricultura familiar, sus potencialidades y la incorporación de la agricultura urbana», concluyó el coordinador nacional.

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