• GUILLERMO MARCONI, TITULAR DEL SADRA, PROPUSO QUE LOS ÁRBITROS DETENGAN LOS PARTIDOS SI INSULTAN AL PRESIDENTE Por su parte, la ONG Salvemos al Fútbol solicitó una medida cautelar para suspender el clásico entre River y Boca, que se jugará en Mendoza el 14 de marzo por la Supercopa Argentina, por razones de seguridad. Quieren apagar los incendios con nafta.
Coros molestos. Cada vez en más canchas cantan insultando a Macri.
Por un lado, Guillermo Marconi como Secretario General del SADRA (Sindicato de Árbitros de la República Argentina) propuso que se suspendan los partidos de fútbol cuando las hinchadas canten insultando al presidente Mauricio Macri y, por otro, la ONG Salvemos al Fútbol presentó una medida cautelar (acción autosatisfactiva) para que se suspenda el superclásico entre Boca y River, a jugarse por la Supercopa Argentina el 14 de marzo, en Mendoza. Las dos medidas serían nocivas y contraproducentes, de producirse, porque prohibir nunca solucionó nada, sino que complicó más las cosas.
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En el primer caso, si los árbitros pararan el partido hasta que la hinchada dejase de cantar en contra del presidente o lo suspenda, se crearía justamente una reacción contraria en la gente y le daría una notoriedad a la situación, lo que haría que el canto se replique en otros ámbitos. Eso lo entendieron también algunos funcionarios del Gobierno, como el Secretario de Derechos Humanos y Pluridad Cultural de la Nación, Claudio Avruj, al declarar: "Alentamos el respeto a la investidura de todos los presidentes, pero eso no implica censurar ninguna manifestación. La iniciativa de suspender un partido por algún tipo de insulto aislado no es atinada".
En la década del 60, la hinchada de Nueva Chicago cantó la marcha peronista (que estaba prohibida por un decreto de la Revolución Libertadora) y fueron todos llevados presos. En lugar de callarse, a partir de entonces, todas las hinchadas hicieron sus canciones con la melodía de la marcha peronista y así la cantaron, sin cantarla, eludiendo la reglamentación. Esto fue durante la dictadura, cuando los derechos de los ciudadanos estaban recortados, por eso ahora en democracia parece una locura no permitirle expresarse libremente.
En el fútbol argentino el problema de las barras bravas se agudizó a partir de la década del 70, concretamente en 1975, cuando se firmaron los convenios colectivos de los jugadores y los técnicos y los dirigentes empezaron a pagarle para "presionar" a un técnico para que renuncie y no tener que pagarle el contrato o a un jugador para que "ceda" el 15% de la transferencia que le correspondía. A partir de allí estos grupos pasaron a ser "profesionales del apriete" y la violencia nunca cesó. En este momento se juega sin público visitante por el principio binario que si no hay enemigo no hay violencia y sin embargo se pelean entre ellos por el manejo del "negocio", del que participaron algunos políticos que los usan para sus actos y también fuerzas de seguridad que cobran por un servicio que no prestan o lo hacen deficientemente.
Por eso, tanto en ese caso como en este prohibir no solucionó nada, sino que desvirtuó uno de los principios del fútbol, en el que el público participa con sus canciones y sus emociones y el duelo de hinchadas (no la pelea entre ellas) suele ser el color del deporte más popular. También le hizo perder fortunas a los clubes que pagan operativos policiales muy caros y ven restringidas sus posibilidades de vender entradas.
Volviendo al tema de los insultos al presidente, en vez de prohibir hay que buscar si las motivaciones son futbolísticas o políticas o una mezcla de las dos cosas. Si son exclusivamente futbolísticas, amainarán de acuerdo a los resultados de los equipos; si son políticas, está en el Gobierno cambiar algunas políticas para que se calmen, pero prohibiendo van a generar un problema mayor.
En el tema del pedido de suspensión de Boca y River hecha por la organización del exjuez Mariano Bergés, esperemos que el Juez en lo Civil N° 1, Gustavo Caramelo Díaz, no haga lugar al pedido y que los organizadores tomen las medidas de seguridad necesarias para que el partido se juegue en paz. Lamentablemente el periodismo ha creado un clima de guerra, en el que también participaron los dirigentes y el técnico de River al decir que "hay que estar en guardia" o decir que Boca maneja la AFA y la Superliga, pero suspenderlo agravaría la situación y haría que se siga hablando del tema. Bergés, en su presentación por Salvemos al Fútbol, habla de una "olla a presión que puede producir estallidos de distintas magnitudes", pero el fútbol no se salva prohibiéndolo. Se salva quitándole presión a la olla y esa presión cede cuando la pelota se mueve.a
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