24 de junio 2009 - 00:00

Promete el Gobierno un rescate a La Serenísima

Néstor Kirchner prometió ayuda económica para La Serenísima.
Néstor Kirchner prometió ayuda económica para La Serenísima.
La Serenísima no se vende: tal como adelantó este diario, el Gobierno saldrá en auxilio de la láctea de la familia Mastellone. Así lo admitió ayer Néstor Kirchner en una visita de campaña a la planta que tiene la láctea en la localidad bonaerense de General Rodríguez.

El ex presidente afirmó que Cristina de Kirchner «está dispuesta a ayudar a una empresa tan tradicional como La Serenísima. Quédese tranquilo, Don Pascual, que la Presidenta me comentó que ante la posibilidad de necesitar financiamiento para mantener esta empresa tradicional y emprendedora del país, el Gobierno va a salir en su ayuda si es necesario».

La afirmación llega luego de que la semana pasada surgieran versiones de que la francesa Danone estaba interesada en comprar la firma que capitanea Pascual Mastellone, presente en el acto de ayer.

La versión se pareció más a un intento de la propia La Serenísima de procurar el auxilio oficial que al inicio de una verdadera transacción; si bien Danone se escudó en un estricto «sin comentarios», fuentes cercanas al megagrupo francés le aseguraron a este diario que «no tenían interés alguno en comprar una empresa que elabora productos sin valor agregado (leche fluida), en un mercado controlado, que arrastra pérdidas operativas desde hace tres años y que, además, mantiene una deuda de u$s 300 millones». Danone es dueña del negocio de «frescos» que fuera de La Serenísima (yogures, leches maternas, postres, quesos de alta gama), de alto valor agregado y mercado totalmente desregulado.

Fuentes del mercado financiero adelantaron a este diario que desde el Banco Nación -que junto con el Banco Provincia se cuenta entre los acreedores bancarios de Mastellone- se estaría conformando un fondo para auxiliar a la láctea. El esquema sería similar al que se aplicó con la cadena Coto hace un par de años: bancos nacionales aportarían fondos frescos para canjear la deuda de Mastellone, a más largo plazo. Un subsidio encubierto. Varias entidades financieras locales ya recibieron llamados oficiales sondeándolas para participar en este fondo.

Otra posibilidad es que el Gobierno de los Kirchner eche mano una vez más a los fondos de la ANSES, tal como hizo con General Motors el mes pasado; en esa oportunidad la administración le otorgó a la automotriz $ 240 millones (poco más de u$s 60 millones) a diez años. También usó la plata de los futuros jubilados para «auxiliar» a la papelera Massuh.

Lo más probable es que finalmente se opte por un «mix» de ambas alternativas: lo abultado de la deuda de Mastellone haría necesario un aporte de al menos u$s 150 millones para hacer viable la propuesta a los acreedores, la mayoría de ellos bonistas radicados en el exterior.

Ante este panorama podría decirse que la ambulancia primero atropelló al paciente y ahora lo lleva al hospital: la crisis de La Serenísima -igual que la que atrapó a SanCor, de la que viene saliendo de manera trabajosa merced a un acuerdo de exportación a Venezuela- se originó por las negativas políticas del Gobierno de los Kirchner hacia el sector lácteo.

Para confirmarlo, basta repasar algunas cifras. En la Argentina se consumen unos 15 millones de litros de leche diarios, de los cuales cerca de 4,5 millones son leche «común», entera y en cartón. Ese «commodity» está dominado ampliamente por La Serenísima, que vende unos tres millones de litros por día (en realidad, un poco menos desde que lanzó la leche con calcio agregado, para escapar al control de precios). El resto se reparte entre SanCor (500.000 litros) y empresas de menores tamaños.

Es un liderazgo de consecuencias nefastas: a los productores se les paga $ 0,755 por litro, y el precio de venta en góndola es de $ 1,90. El margen es ínfimo si se toman en cuenta costos de procesamiento, refrigeración, laborales y de distribución, más lo que se queda el minorista. También son cifras de catástrofe para los tamberos. Los números no cierran, claro, y ahora llega el «auxilio».

Cabe recordar que Mastellone ya había renegociado su deuda en octubre de 2004, cuando ascendía a u$s 379 millones.

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