Los conflictos salariales con los sindicatos de médicos y la recuperación de los días de clase perdidos por paros, las urgencias de ambas carteras.
Jura. María Eugenia Vidal puso en actividad ayer a los flamantes funcionarios bonaerenses.
En plena campaña electoral, María Eugenia Vidal renovó ayer dos áreas clave de su Gobierno. Reemplazó, obligada por la circunstancia de la salida de Esteban Bullrich hacia la arena política de la provincia, a su ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, quien saltó hacia el Palacio Pizzurno ayer y tomó de inmediato las riendas de la mediación que Nación había encarado con los sindicatos docentes de Santa Cruz, que ayer cumplieron 86 días de paro. A Finocchiaro lo reemplaza Gabriel Sánchez Zinny.
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Vidal sustituyó, además, a Zulma Ortiz en Salud por el médico Andrés Scarsi, un hombre cercano a l intendente de Lanús, Néstor Grindetti que, en rigor, había asumido en enero como viceministro nacional y ahora retorna a la provincia, de donde se había ido como jefe de Gabinete del área sanitaria.
Frentes
Las llegadas de Sánchez Zinny y de Scarsi tienen dos puntos en común: ambos deberán hacerse cargo de dos áreas sensibles, que no logran superar aún la conflictividad sindical.
Los médicos, por su parte, nucleados en la CICOP, mantienen un duro enfrentamiento con la gestión de Vidal por cuestiones salariales y decenas de rencillas internas que terminaron dinamitando a Ortiz. Pero, además, los médicos sostienen una dura pulseada con los funcionarios bonaerenses por la demora de la reglamentación de un polémico decreto de Daniel Scioli que anticipó la posibilidad de que los trabajadores de la Salud se jubilen a los 50 años.
En el caso de los docentes, si bien Finocchiaro capeó el peor temporal de la era Vidal hasta hace pocos días en que los gremios aceptaron la propuesta de suba del 24%.
Sánchez Zinny tiene por delante el desafío de llevar adelante la reforma educativa que la gobernadora tiene en mente desde hace tiempo, y que incluye desterrar la cultura del ausentismo. En esa línea, la batalla también estará centrada en la recuperación de los días de clases (17) perdidos por los paros que el Frente Gremial concretó desde marzo.
La intención de la administración bonaerense era compensar la pérdida de contenidos durante la primera semana del receso invernal, para la cual el propio Finocchiaro firmó una resolución que la Justicia frenó el viernes pasado. Con la feria judicial de por medio, la posibilidad de apelar esa decisión quedó, por ahora, en suspenso. En La Plata aseguran que esa batalla no está perdida.
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