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Remueven a juez de la Casación (habrá amparo)
• CAMBIOS DECISIVOS EN EL MÁXIMO TRIBUNAL PENAL.
• FRENESÍ NEGOCIADOR (NO ALCANZÓ).
• AHORA REAPARECE LA CORTE.
Luis Cabral
Mientras que la reforma Procesal Penal para el oficialismo es gradual, la ley de subrogancias es un shock absoluto y que tuvo su primer test la semana pasada cuando el kirchnerismo removió al juez de Bahía Blanca, Santiago Martínez.
El pasado lunes se postergó la lectura del fallo de la Casación sobre el pacto con Irán para avanzar con el caso AMIA. En esa decisión tenían parte Cabral, Ana María Figueroa y Juan Carlos Gemignani. Cuando todo estaba dispuesto para leer el fallo la audiencia se canceló de forma sorpresiva. Cabral señaló que la demora era por el voto de Figueroa, pero en realidad esa tarde el juez contactó al viceministro Julián Álvarez y tuvo un encuentro en la Cancillería. Con el antecedente de Martínez -removido por la Magistratura- Cabral movió sus fichas para evitar un cuadro similar. Tenía en su favor un voto decisivo en una causa como el memorando y su disponibilidad para aprobar concursos clave en la Magistratura, desde su banca de representante de los jueces. Ese juego habría causado malestar en la propia Figueroa, que siempre mantuvo una relación cercana al juez.
Para el Gobierno la definición del memorando sólo es una instancia intermedia ya que se da por hecho que la palabra final sobre ese entuerto la tendrá la Corte Suprema.
El miércoles por la noche Cabral tenía la percepción de que sería confirmado en su despacho. Afirmaba que había recibido esas señales desde el Ministerio de Justicia. El martes la titular del Consejo, la jueza Gabriela Vázquez, fuertemente enemistada con Cabral porque integran los espacios que se disputan el protagonismo del gremio, avisó que la subrogancia de su rival se discutiría en el pleno.
En el momento decisivo existieron dos factores cruciales. Cabral fue removido con el argumento de que su subrogancia es irregular por no atenerse al reglamento y por el hecho de que su vocalía presenta demoras ostensibles. El único camarista de la Casación que ayer no perdió su subrogancia fue Mariano Borinsky, justamente el juez que ha realizado un trabajo estadístico sobre la productividad de las vocalías de la Casación, conexión que ayer bastaba para que el camarista Eduardo Riggi lo señalara como verdugo de Cabral.
Por otra parte los radicales que integran el Consejo, Ángel Rozas y Gustavo Valdés, optaron por no aparecer. En el despacho de Rozas sostenían que no tenía sentido porque ya el oficialismo tenía los votos.
De buena llegada a Ricardo Lortenzetti, Cabral analizaba anoche formular un amparo que podría presentarse hoy. Para tener en cuenta: la Corte Suprema tiene una causa respecto de la validez de las listas de conjueces del Senado. Estos conjueces, reemplazarán a Cabral y ocuparán otras dos vocalías. Los justices ya dieron de baja a los conjueces de la propia Corte propuestos por el kirchnerismo.
El proceso que devinó en la remoción de Cabral se inició en diciembre de 2011, cuando el camarista Alejandro Slokar señaló que su subrogancia era irregular. En ese entonces Slokar, vicario de la doctrina zaffaronista, fue considerado como un antisistema pero a fines de 2014 ya cuatro jueces votaron por remover a Cabral en un plenario. El último golpe llegó ayer en la Magistratura.


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