24 de julio 2018 - 22:24

Renacimiento en directo y sin tener que viajar

• HASTA FIN DE MES PUEDEN VISITARSE OBRAS DE GRANDES MAESTROS EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES
La muestra, que abarca también pintores del Barroco y el Romanticismo, incluye pinturas de Da Vinci, Guido Reni, Rafael, Tiziano y El Greco, y proviene de un préstamo del Museo de Bellas Artes de Budapest.

Tiziano en bellas artes. “La Virgen, con el Niño y San Pablo”, una de las obras maestras que puede apreciarse en la exposición “Del del Renacimiento al Romanticismo”.
Tiziano en bellas artes. “La Virgen, con el Niño y San Pablo”, una de las obras maestras que puede apreciarse en la exposición “Del del Renacimiento al Romanticismo”.
La exposición "Obras maestras del Renacimiento al Romanticismo. Colección del Museo de Bellas Artes - Galería Nacional de Hungría", llegó a nuestro Museo de Bellas Artes con piezas de Da Vinci, Guido Reni, Rafael, Tiziano o El Greco, entre otras grandes figuras, con una estética afín al gusto argentino. Desde fines del siglo XIX hasta nuestros días, los argentinos viajan atraídos por el arte europeo que atesoran los grandes museos del mundo. Y hoy, cuando la marea del turismo hacia el extranjero aminora su ritmo, aquellos que solían salir en busca de una experiencia estética tienen en casa la oportunidad de admirar obras de un pasado glorioso. Para comenzar, la selección de artistas del Renacimiento, el Manierismo y el Barroco, viene a completar la cultura visual argentina cuyo fuerte es el siglo XIX. Pero es preciso apurarse, la muestra de Hungría cierra antes de fin de mes.

El director del Museo de Bellas Artes, Andrés Duprat, conoció en el Museo Thyssen de Madrid parte de la colección húngara y advirtió algunas similitudes con la de nuestro Museo mayor. Duprat habló entonces con Lázló Baán, el director el Museo de Bellas Artes de Budapest y la Galería Nacional de Hungría, instituciones cuyo patrimonio está de gira mientras reforman sus sedes con el objetivo de fusionarse. Lázló Baán tuvo en cuenta que desde lugares distantes, ambos museos coleccionaron, en un momento dado, los mismos artistas (Tiepolo, Manet, Gauguin, Rodin, Goya, entre otros). Así se sumó la Argentina como destino de la muestra itinerante. Luego de visitar museos de Londres, Milán, París y Madrid, 58 obras surcaron el Atlántico para llegar a Buenos Aires, única ciudad de América que las recibe.

Al ingresar al pabellón se divisa un magnífico bronce atribuido a Leonardo, un jinete bien montado sobre un brioso caballo asentado sobre las patas y con las manos levantadas. A la izquierda, junto a la "Diana" pintada por Spranger, artista de Flandes del 1600, un texto de los curadores Ángel Navarro y María Florencia Galesio presenta la muestra: "Quisimos brindar un panorama del desarrollo de la historia del arte, desde fines del siglo XV hasta el siglo XIX. En la época abarcada, aparecen los grandes temas del arte: la pintura histórica, la historia bíblica, la mitología; el retrato, el tema del paisaje, la naturaleza muerta, la vida cotidiana". En el extenso catálogo, si bien no incluyen la cronología que aporta datos cruciales en una breve salita, Navarro y Galesio cotejan la exhibición con algunas obras de nuestro patrimonio.

En "Del Danubio al Plata: Encuentros y coincidencias", relatan cómo se formó la colección de nuestro MNBA, subrayan la presencia de los dibujos de Rubens y Vasari, de las pinturas religiosas del 1500 y "Jesús en el huerto de los Olivos" de El Greco, además de la inmensa obra de Hans Speckaert, entre otras. Por su parte, los húngaros aclaran que su patrimonio es más antiguo, como el de toda Europa, y que perteneció en el pasado a la nobleza y el clero, hasta que con el paso del tiempo una burguesía acomodada comenzó a apreciarlo y coleccionarlo.

Mientras este dato marca diferencias, la mayor afinidad está dada por la pintura de Goya llamada "Escena de guerra" perteneciente al Museo de Budapest y colgada junto a la versión casi idéntica del MNBA de la Argentina. Ambas ostentan el mismo título, fueron ejecutadas entre 1808 y 1812, representan un fusilamiento y muestran una dramática figura que se recorta sobre un luminoso horizonte romántico. La primera pintura es unos centímetros más grande.

El esplendor de los grandes maestros del Renacimiento y el Barroco deslumbra a los visitantes. Hay una línea compacta de cuadros de similar medida donde el color es protagonista. La intensidad de los rojos y los tonos azules se destaca sobre la piel luminosa de los personajes. En este grupo están los colores venecianos de Tiziano y Lorenzo Lotto, con los azules del genovés Strozzi.

Las pinturas de Lucas Cranach ocupan un lugar especial. Con humor incisivo pinta "Pareja amorosa desigual, hombre viejo y mujer joven", escena donde lejos de victimizar a la bella jovencita, Cranach le adjudica un papel más activo que el del viejo lascivo. En la pintura de un hombre joven y una mujer vieja (calva y desdentada), ella, con gesto maligno, paga por los favores recibidos.

Entre las obras para destacar figura un dibujo perfecto de Rafael y la serie de bodegones, por su identidad y calidad incomparable. En el capítulo "El barroco en los Países Bajos" hay un retrato de Rubens donde la luz sale de adentro del cuadro. La muestra culmina con la hermosa imagen pintada por el húngaro Mihály Kovacs de un joven descansando en un prado bajo un cielo cruzado por un arcoíris. La pintura invita a evocar el arte de los románticos alemanes y también el de la Hermandad Prerrafaelita.

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