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¿Repliegue? Miden ahora a Scioli sin Kirchner
Néstor Kirchner
El jueves, en La Plata, ese dilema se despejará. Kirchner tendrá un mapa electoral minucioso y tomará la decisión quizá definitiva. El PJ, a pleno, con euforia o a desgano, anunciará su respaldo a la opción electoral que digite Olivos. Corre, desde ayer, el tiempo de descuento para incidir en esa determinación.
Anoche, Olivos, era un hormiguero: agenda abierta para, entre otros asuntos, fechar la convocatoria al Congreso del PJ que delegue en el Consejo partidario la facultad para hacer pactos y acuerdos. Esa cumbre debe reunirse antes del 29 de abril porque ese día vence el plazo para anotar las alianzas.
De romance, otra vez, con Massa -al jefe de Gabinete lo nominó, junto a Florencio Randazzo, jefe de campaña- y Scioli convertido en el cruzado fanático de la gobernabilidad, Kirchner parece aquietar el frente interno en el PJ pero, en el mismo movimiento, siembra la semilla de la dependencia.
Sólo frusta ese peligro si se instala, indiscutible, al tope de la boleta en la provincia. Pero, a su vez, esa solución puede ser traumática: Kirchner, lo admite cada dirigente que sondea en su pueblo, «tira la lista para abajo», dispersa votos y, de ese modo hace peligrar, si no la victoria, al menos el alcance de una victoria.
El ex presidente, claro está, no opera en el aire. Usa el Senado bonaerense, más precisamente los despachos cercanos al vicegobernador Balestrini, para juguetear con la hipótesis de que las candidaturas no deben ser ficticias sino que, de ser electo, Scioli podría asumir como diputado nacional. Una flecha envenenada para el gobernador. Un mensaje cifrado -casi un cuchillo clavado en la puerta- para desalentar aventuras autonomistas. Es fácil -y por eso poco creíble- imputar esa intencionalidad a Balestrini quien, llegado el caso, asumiría la gobernación. Demasiado para alguien que consideró el summun de su carrera política, ser jefe del PJ de Buenos Aires.
Entretanto, en un preensayo, Kirchner estará hoy en Tres Arroyos, al sur de la provincia, en la que será su primera salida al interior de la provincia en mucho tiempo, a excepción de la que hizo semanas atrás a Chivilcoy, dominio de Randazzo, adonde llegó y se fue custodiado a lo George W. Bush.
Esta vez, no estará con Scioli -de gira por Italia- ni Cristina. En lo formal, funcionará como una prueba piloto de campaña. Visitará una fábrica, se verá con cooperativistas y, para el cierre, le armaron un acto como jefe del PJ.


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