Robo del siglo: fiscales piden penas de hasta 20 años

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Los fiscales del juicio del denominado «robo del siglo» al Banco Río de Acassuso solicitaron ayer penas de entre 15 y 20 años de prisión para los cuatro imputados y afirmaron que el verdadero botín del asalto ascendió a u$s 19 millones entre dinero en efectivo y joyas.

En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal de San Isidro, los fiscales Marcelo Vaiani y Gastón Garbus también solicitaron, ante la inminente resolución de una eventual condena, la inmediata detención de los cuatro imputados.

Es que Sebastián García Bolster llegó al juicio excarcelado, Fernando Araujo, con prisión domiciliaria y los dos restantes, Rubén Alberto de la Torre y Julián Zalloecheverría, con tobillera magnética, todos beneficios otorgados en su momento por el juez de Garantías de San Isidro, Rafael Sal Lari.

La pena más alta solicitada por la fiscalía -20 años de prisión-, fue para «El Beto» De la Torre, mientras que para Araujo pidió 19, para Zalloecheverría 17 y para García Bolster -el único sin antecedentes-, 15.

Todos fueron imputados como coautores de los delitos de robo doblemente calificado (por ser cometido en poblado y en banda y por el uso de arma apta para el disparo), privación ilegal de la libertad agravada, tenencia de armas y dos hechos de encubrimiento agravado (de los robos de los dos autos que usaron para llegar al banco). Una de las claves del alegato, que por completo fue formulado durante cuatro horas por el fiscal Vaiani, fue acreditar que los cinco delincuentes que el 13 de enero de 2006 coparon el banco usaban armas de verdad y no de juguete.

La diferencia es vital porque la causa llegó elevada a juicio por el juez Sal Lari como «robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no fue acreditada», cuya pena máxima es de 10 años, y no como «robo calificado por el uso de arma apta», donde la pena máxima se duplica.

En ese sentido, Vaiani hizo referencia a los testimonios del policía Walter Serrano que estaba en el búnker del subsuelo del banco, de los dos vigiladores (conocedores de armas) y de varios rehenes. Todos aseguraron que se trataba de armas de verdad. El entrecruzamiento telefónico del VAIC fue otra de las pruebas resaltadas por el fiscal Vaiani, en especial cuando aseguró que el día del robo los cinco celulares atribuidos a los delincuentes se hallaban, según las antenas, a las 12 cerca del banco y que se apagaron entre esa hora y las 16, justo en el horario del robo.

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