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Roubini exige una alerta contra los “tsunamis”
No dudó en criticar duramente el papel de las agencias: "Trabajan con modelos estadísticos de incumplimientos pasados. En la práctica, sin embargo, si ha habido pocos incumplimientos por parte del país, las calificaciones son subjetivas. Los analistas de las agencias siguen acontecimientos en el país que analizan y cuando es necesario, viajan al país".
Este proceso significa que a menudo las agencias miran hacia el pasado, y los recortes de calificación se producen demasiado tarde, según Roubini. "Los países sufren recortes de rating cuando los analistas visitan el país, no cuando cambian los fundamentales".
Roubini sostiene que inversores y reguladores reconocen la necesidad de tener un enfoque diferente al actual. Una opción sería utilizar como evaluaciones de riesgo los diferenciales entre la rentabilidad de la deuda soberana y los credit default swaps (seguros contra default). "Pero el reciente aumento repentino de la volatilidad en los mercados sugiere que son tan malas como las agencias para detectar problemas".
Por su parte, los reguladores están empezando a exigir a los bancos desarrollar sus propios procesos internos de calificación. "El problema es que pocas instituciones cuentan con las herramientas y la experiencia para hacerlo". Roubini sugiere entonces evaluaciones de los riesgos de inversión y los riesgos macro de los países. Para ello, habría que analizar el mercado bursátil y también los flujos de la contabilidad nacional. "Así se capturarían todos los peligros, incluido el riesgo en el sistema financiero y en la economía real, así como otras cuestiones más amplias", señala y recuerda que no se puede analizar sólo el déficit público y la deuda, ya que aunque ambos indicadores estén en niveles reducidos antes de una crisis, "pueden elevarse bruscamente después de un shock". "Una evaluación del riesgo soberano que sea sistemática y esté basada en multitud de datos podría ayudar a detectar riesgos antes de un cambio de vientos globales", agrega y afirma que "proporcionaría al mundo lo que necesita: un enfoque distinto a la lentitud de las agencias de calificación y las señales ruidosas y volátiles procedentes de los mercados".


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