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Rugbiers o no, imbéciles hay en todos lados
Al ser éste un espacio de rugby y al involucrarse a tres rugbiers tucumanos en la noticia, es algo que merece la atención de este columnista. Antes de seguir, cabe una aclaración: rugbiers o no rugbiers, quienes golpean salvajemente a un indefenso son imbéciles, mucho más allá del deporte de elección.
La fama que acarrea el rugby es que es un deporte violento y que eso luego se lleva a la calle. Por razones que nunca pude entender, los medios son rápidos para encasillar si los violentos son rugbiers. Debe haber tenistas que se agarran a trompadas en la vía pública pero nunca figuran como tales.
Me molesta que se encasille así a mi deporte. Nunca me peleé en la calle y de haberlo hecho, hubiera sido un acto privado ya que nunca vestí botines y camiseta de rugby salvo en un campo de juego.
Aquí subyace uno de los problemas que este tipo de prensa negativa le genera al rugby. Ya por ser un deporte de contacto, quien no entiende las reglas o el funcionamiento del mismo lo ve violento, agresivo.
Dentro de las muchas lecciones que enseña el rugby está la lealtad deportiva y el hecho que con el silbato del referí, a lo sumo una orden impartida, el jugador sabe que debe dejar de hacer lo que está haciendo. Controlar a treinta musculosos deportistas que quieren buscar el triunfo con un simple silbato parece, como mínimo, una justa desigual.
No por esto voy a decir que el rugby está exento del juego sucio o violento. Ya lo dije arriba, imbéciles hay en todas partes. Pero las sanciones y el rechazo de los compañeros son tan inmediatos como efectivos.
Hubo casos de violencia fuera de un ámbito deportivo de jugadores que llegaron a la Justicia; actos individuales con responsabilidades individuales. Cuando golpearon o se defendieron, lo hicieron no por haber sido formados en el rugby.
El rugby es otra cosa. Nunca en mi vida cerca del deporte vi un entrenador enseñar la forma de golpear arteramente a un rival. Sí tuve la experiencia de ver dentro de un campo de juego distintas formas de violencia. No fue agradable ni aceptable, pero fue dentro de límites y con el riesgo que se corre al tener referí y jueces de touch atentos.
Hay un joven de 15 años que ya les arruinó las vacaciones a los padres, se las arruinó a él mismo. Hay otro joven, más grande que él, detenido en Pinamar en relación con la agresión en cuestión. Él se arruinó más que la vacación. Quizás haya más detenidos.
Sepan entender que los que golpearon, por la razón que fuere, no eran rugbiers. Eran imbéciles que difícilmente entiendan lo que representa este noble deporte.


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