19 de noviembre 2009 - 00:00

Se agudiza la sequía en Paraguay y en Bolivia

La mortandad del ganado en Paraguay debido a la escasez de forrajes afectó en un 70% la producción de ese sector.
La mortandad del ganado en Paraguay debido a la escasez de forrajes afectó en un 70% la producción de ese sector.
Asunción - La situación en el Chaco, en la región occidental de Paraguay, se agravó en los últimos treinta días debido a la prolongada sequía que ha causado pérdidas en los cultivos y la ganadería, informaron ayer fuentes oficiales.

El encargado de operaciones de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), Aldo Saldívar, dijo ayer que los distritos de Teniente Irala Fernández y Pirisal, en los departamentos chaqueños de Presidente Hayes y Boquerón, son los más afectados por la sequía e indicó que han intensificado la ayuda para esas regiones.

«Hasta el momento registramos la mortandad de alrededor de 3.000 animales de unas 1.300 familias que se dedican a la producción lechera y cárnica y que se agrupan en pequeñas cooperativas en esas zonas», detalló Saldívar.

Señaló, además, que esas pérdidas afectaron en un 70% la producción de ese sector debido a la escasez de forrajes para el ganado, que, según el funcionario, tampoco resistiría un eventual traslado a zonas donde se registran mejores condiciones climáticas.

En cuanto a la ayuda, indicó que está haciendo un envío masivo de camiones con agua y alimentos en el marco de una tercera etapa de asistencia periódica para esas familias, así como a comunidades indígenas de la región.

También destacó que el Ministerio de Agricultura y Ganadería prevé la compra de alimentos y forrajes para el ganado que serán enviados en los próximos días.

Agregó que cuentan con el apoyo de las Fuerzas Armadas para realizar esas tareas, así como del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, el Instituto Nacional del Indígena y de la hidroeléctrica paraguayo-brasileña de Itaipú, esta última ha cedido tanques para reservorios de agua.

La misma situación de sequía se repite en Bolivia, donde la falta de precipitaciones mató a unas 2.000 cabezas de ganado, al sudoeste del país, en una zona afectada por la quema de pastizales, el calentamiento global y los desmontes.

«Estamos muy mal, se nos está muriendo el ganado», dijo ayer Telésforo Vega, un campesino de 65 años que reside en la zona Pelícano, a 85 kilómetros al noroeste de Yacuiba, cerca a la frontera con el norte argentino, uno de los lugares más castigados por la sequía.

«No llueve desde hace 8 meses, un poquito ha llovido hace tres días, pero es como darnos un pequeño respiro», aseguró el campesino. También explicó que él ha tenido un poco de suerte porque sólo se le murieron unas cuantas vacas, de las 300 cabezas que posee, debido a que se aprovisionó con tiempo de forraje, pero que la situación de muchos lugareños es dramática.

A cada trecho de los caminos de tierra apisonada se observa ganado muerto e incluso ya en fase de descomposición.

Agencias EFE y AFP

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