24 de febrero 2014 - 00:00

Selección de jueces: primer objetivo K en Magistratura

Claudio Bonadío
Claudio Bonadío
El kirchnerismo comenzará esta semana en el Consejo de la Magistratura con una serie de metas a cumplir en las primeras semanas de actividad del cuerpo colegiado, que el pasado jueves eligió como su presidente al juez crítico Alejandro Sánchez Freytes. Activar los concursos pendientes para cubrir vacantes será un objetivo central, pero que requerirá de nuevas negociaciones. La próxima batalla en puerta: designar un veedor para la administración del Poder Judicial.

El diputado Eduardo De Pedro ha comenzado a interiorizarse en los issues del Consejo. "Dejemos de lado los cinco o seis concursos que nos pueden traer conflictos y pongamos en marcha todo el resto", expresó durante el viernes a algunos consejeros de la oposición. El legislador K, ahora al frente de la comisión de Selección, está comenzando a demostrar ciertas dosis de pragmatismo que no se condicen con el escenario que imaginaban los integrantes de la Magistratura.

La idea cayó bien entre los consejeros de la oposición, que a su vez recomendaron comenzar con los concursos para juzgados en el interior del país, donde la falta de jueces deviene en distintas complicaciones (1/3 de los despachos del Poder Judicial están vacantes).

El oficialismo ya dio el primer paso en este sentido: designó en la Comisión de Selección a Adriana Gigena como secretaria ad hoc. Movimiento que irritó a José Francisco Elorza, actual secretario y que llegó a su despacho con el auspicio del senador Ernesto Sanz (UCR).

El viernes por la tarde tuvieron lugar postales contrapuestas en las agrupaciones que se disputan el poder en el gremio de los jueces.

El camarista Mario Fera (presidente saliente del Consejo y que el jueves se retiró de la votación para el nuevo titular luego de un escándalo con el actual vice Ricardo Recondo) debió abandonar su despacho de la calle Libertad y hasta le fue difícil encontrar empleados que lo ayudaran con la mudanza. En horas pasó de tener el voto mejor cotizado para la elección del presidente a ser, prácticamente, un outsider denostado tanto por oficialistas como por opositores. "Me equivoqué mucho, pero me quedan algunas lecciones, soy joven y me sirvió para aprender", comentaba a quien quisiera escucharlo mientras vaciaba cajones y se llevaba su máquina de café expreso con la cual solía agasajar a sus invitados.

En ese momento, y en el otro extremo anímico, se ubicaba Luis María Cabral, actual jefe del gremio de jueces, quien sorprendió a sus colegas con el dato de que hoy será el orador de apertura de un congreso que Julio Alak organiza en Mar del Plata para discutir reformas en el Poder Judicial. Lo escucharán desde sus asientos integrantes de la corriente Justicia Legítima, que suele denostarlo en público y en privado. Será una satisfacción especial para el juez y que de paso cristalizará, una vez más, la buena relación que mantiene con el ministro de Justicia.

En el Consejo el kirchnerismo tiene objetivos más opacos para la comisión de Disciplina y Acusación.

La preside la senadora santiagueña Ada Iturrez de Capellini, pero quien tiene la última palabra allí es el representante del Poder Ejecutivo, Julián Álvarez. En su despacho ya ha compartido la intención de poner la mira en las últimas acciones del juez federal Claudio Bonadío. No sorprende: en tres meses llamó a indagatoria al vocero presidencial, a un exjefe de Gabinete y procesó a Guillermo Moreno.

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