14 de julio 2010 - 00:00

Senado avanzó con el 82% a jubilados

Amado Boudou y Diego Bossio intentaron defender los números de la ANSES ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Gerardo Morales, Laura Montero y Rubén Giustiniani avanzaron igual con el dictamen ante la mirada de Miguel Pichetto.
Amado Boudou y Diego Bossio intentaron defender los números de la ANSES ante la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado. Gerardo Morales, Laura Montero y Rubén Giustiniani avanzaron igual con el dictamen ante la mirada de Miguel Pichetto.
La oposición le aplicó ayer a Amado Boudou el sistema Marcó del Pont: cuando el ministro aún no había terminado su exposición en contra de la ley para consagrar el 82% para las jubilaciones mínimas, la oposición ya hacía circular para la firma el dictamen de ese proyecto, rechazando todos los argumentos del funcionario.

Así, la futura ley que consagra el 82% del salario Mínimo Vital y Móvil para las jubilaciones mínimas podría llegar al recinto en dos semanas al haber conseguido el despacho ayer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, sumado al de Trabajo y Previsión Social que logró hace 10 días.

La UCR, el PS, la CC y el Peronismo Federal firmaron ayer a favor del proyecto Rubén Giustiniani, tras haber escuchado y discutido con Boudou y con Diego Bossio durante cuatro horas.

«No estamos planteando 50 alternativas para desfinanciar al Estado», dijo ayer Morales para responderles a los funcionarios. «Planteamos levantar la jubilación mínima. Llevarla a 1.230 pesos».

Firmas

Como sucedió con la presidente del Banco Central, que tuvo dictamen en contra de su acuerdo incluso antes de que la dejaran presentarse ante el Senado, el dictamen reunió las ocho firmas reglamentarias frente a los ojos de Boudou, que todavía intentaba alertar sobre el caos fiscal que ocasionaría la ley. Pero la oposición avanzó no sólo por la idea de elevar las jubilaciones mínimas, sino porque saben que están obligando a Cristina de Kirchner a firmar el veto al que más se resiste. Bloquear una suba a jubilados al inicio de la campaña por 2011 es una pesadilla que el kirchnerismo no imaginó hace dos meses.

«Es una decisión política», le retrucó Morales. «Considerando el superávit del Tesoro, más las transferencias del Banco Central, no previstas presupuestariamente, junto con las transferencias de reservas del BCRA, tenemos recursos no previstos por 90 mil millones de pesos para este año».

Los radicales saben que tienen el camino casi allanado. Miguel Pichetto deberá conseguir, con demasiada dificultad, lo que parece imposible: que el Senado no apruebe ese dictamen por el 82% móvil a jubilados. Debe convencer a muchos de sus propios senadores de que vuelvan luego a explicar a sus provincias por qué se opusieron en el recinto a la suba en los haberes previsionales.

Si pasa ese filtro, el proyecto puede darse por aprobado en Diputados, lo que aumenta la pesadilla para el oficialismo.

Para justificar la medida, el radical Ernesto Sanz razonó: «Éste es un debate más amplio. Ésta es una cuestión sobre la asignación de gastos y la distribución de los recursos. Esto evidencia que tenemos una asignatura pendiente: el Presupuesto nacional».