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“Si en Quilmes tiene que haber muertos, habrá”
Pablo Moyano y Francisco Gutiérrez.
El gremio dispuso una huelga por tiempo indeterminado en la noche del lunes, tras anoticiarse de que el Concejo Deliberante de Quilmes se había pronunciado a favor de la municipalización y que la intendencia tenía previsto asumir la prestación del servicio a partir del 5 de mayo. En vista de los costos que acarrea la recolección a cargo de privados (en muchas ocasiones se lleva gran parte del presupuesto de los municipios) varios intendentes intentaron en los últimos años pasarla a su órbita. En todos los casos la respuesta del gremio fue la misma: paralización total con las calles llenas de basura.
"Si en Quilmes tiene que haber un muerto, va a haber uno, dos o tres muertos, porque los trabajadores están dispuestos a defender sus puestos", advirtió ayer Pablo Moyano. El gremialista afirmó que el cambio de estatus pondrá en riesgo más de 400 puestos de trabajo entre choferes, recolectores y barrenderos. El intendente Gutiérrez, sindicalista de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y dirigente del Frente para la Victoria, dijo que esas declaraciones están "fuera de toda lógica, de toda situación política, en un contexto democrático".
Según el intendente, "es una barbaridad que un dirigente que pretende ser nacional diga estas cosas" y agregó que "amenazar de generar una situación de violencia tal, con muertos, está fuera de toda lógica". Desde el municipio denunciaron que Covelia -sindicada como la empresa favorita de los Moyano, al menos por su inclinación favorable ante cada licitación- dejó de prestar el servicio antes del vencimiento de su contrato. También informaron que los choferes y barrenderos actualmente afiliados a Camioneros podrán incorporarse al nuevo esquema. Para los Moyano, en ese caso los trabajadores percibirían un salario mucho menor.
Para el hijo de Moyano, el metalúrgico a cargo de la intendencia "es un caradura que viene del movimiento sindical y hoy está imponiendo una política en contra de los trabajadores". Hoy analizará con sus colaboradores una eventual huelga nacional de la recolección. Gutiérrez le contestó: "Es difícil hablar con Pablo. Esperamos que entre compañeros trabajadores y dirigentes podamos resolver la situación".
En el gremio de Camioneros sospechan que el intento en Quilmes es una prueba piloto que, de prosperar, podría generalizarse en el interior bonaerense y en las provincias. Abonan esa teoría no sólo el ahorro potencial (un argumento ideal para muchos intendentes) sino la cercanía de Gutiérrez a la Casa Rosada. El jefe municipal goza de una confianza incluso superior a la que Cristina de Kirchner le dedica al líder nacional del gremio, Antonio Caló.


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