17 de abril 2009 - 00:00

Sin AFJP, qué jubilación le conviene al productor

Tras la contrarreforma previsional implementada por el Gobierno el año pasado, que implicó la desaparición lisa y llana de las AFJP y el incierto destino de los ahorros de los afiliados, volvieron a experimentar las viejas dudas de los 80 sobre el futuro a la hora de jubilarse. Por el perfil de la mayoría de los productores agropecuarios el ahorro previsional constituye también una preocupación, sobre todo, frente a algún siniestro que afecte la sustentabilidad financiera de la familia.

Ahora bien, la gente se pregunta qué vendrá tras la desaparición de las AFJP. Para encontrar una respuesta atinada, hay que recurrir a la historia y traer del cajón de recuerdos lo que ocurría en los 80. Frente al colapso de la jubilación estatal, aquellos que podían, buscaban refugio en diversos productos financieros, muchos radicados en el exterior. En su mayoría se trataban de planes de retiro privados en el extranjero, porque los argentinos sólo creían en monedas duras. Las AFJP eran para muchos el acceso a una opción de inversión bien alejada de sus posibilidades. Trabajadores de bajos ingresos sólo tenían al plazo fijo y la caja de ahorro como su canal de inversión, en caso de tener algún excedente de sus salarios. Otros tenían la posibilidad de ingresar mayores aportes por sobre el porcentaje que obliga la ley y aprovechar cierta ventaja impositiva. También las empresas utilizaban esta opción para canalizar beneficios a sus empleados, bien para prejubilarlos o para mejorarles la jubilación futura en base a aportes extraordinarios en su cuenta individual.

Algunas de las claves de lo que viene puede resumirse así:

- Vuelve la costumbre de sacar ahorros del país. No es que se había dejado de hacer por la existencia de las AFJP sino que de la mano de la reforma previsional surgió una oferta local de productos financieros complementarios de la jubilación, tanto en pesos como en moneda extranjera.

- Los seguros offshore están nuevamente a la hora del día. Desembarcaron nuevas compañías aprovechando la estampida de los ahorristas. Así se intensificará la competencia entre las compañías que operan el negocio offshore y la radicadas en la plaza local.

- El público en general deberá tener cuidado al contratar algún producto con el fin de asegurarse algún ahorro futuro a la hora de jubilarse, porque habrá mucha oferta y poco expertise.

- La oferta ahora es mucho más diversificada y flexible. De modo que se adecua a las necesidades de cada perfil. Aquel que quiere tener más cobertura, sea bajo la figura de un seguro de vida, o aquel que está más interesado en ahorrar. Los productos se han aggiornado y permiten el acceso a un público mayor que respecto de los 80.

- Seguirá así el drenaje de divisas al exterior, no sólo con fines de evasión sino como canal de ahorro financiero.

En la actualidad, existe la posibilidad de combinar una cobertura local con alguna externa, en caso de que se confíe en las compañías que operan en el país. De no ser así, como muchos están haciendo, contratan directamente algún plan en el exterior con compañías offshore como Friends Provident, Royal Skandia, National Western Life, Amedex o American Fidelity.

La figura elegida en general se trata de un seguro de vida al que se le adosa un componente de ahorro. Según el perfil de la persona y su núcleo familiar, si tiene hijos menores o no, escoge entre tener más seguro o más ahorro futuro. Estos productos financieros suelen conocerse como Universal Life.

La demanda actual se concentra en un seguro de vida temporario de 20 a 25 años, que ofrece rentabilidades del 4% al 5% anual, en dólares, garantizando un 3% anual (cada jurisdicción establece niveles de garantía de rentabilidad diferente, por ejemplo en la isla de Man es el 90% y en las Bermudas 100%). En general, las coberturas promedio que se están contratando implican un gasto anual de entre 2.000 y 3.000 dólares. Esto brinda un seguro de vida mínimo de 300.000 dólares. Se abona en dólares físicos en el país o mediante una transferencia al exterior o vía la tarjeta de crédito. Existen cláusulas por las cuales uno puede cancelar la cobertura y retirar los ahorros acumulados, pero esto implica una quita por rescate anticipado que varía en función del número de años en que mantuvo el plan. Cuanto más temprano rescate más alta será la quita porcentual.

Pero uno puede hacer un mix priorizando más el ahorro que la cobertura de vida porque sus hijos son mayores, y viceversa. La gente está destinando en promedio el 75% al ahorro.

A la hora de elegir algún producto offshore, además de analizar la compañía y dónde está radicada (la mayoría lo hace en paraísos fiscales como Bahamas, Cayman, Bermudas o la isla británica de Man), hay que contemplar la edad de quien contrata la cobertura, la de su conjugue, la de sus hijos, porque a lo que debe apuntar es a construir un puente financiero para que, en caso de faltar la cabeza de la familia, ésta puede continuar con sus proyectos.

Los especialistas recomiendan que una persona destine alrededor del 7% de su ingreso anual en este tipo de coberturas.

El otro aspecto que debe analizar es el producto financiero o fondo en el que canalizará el componente de ahorro. Tendrá una abanico de alternativas, desde las más conservadoras hasta algunas más riesgosas. Claro que, en función del riesgo se podrá aspirar a mayores rendimientos.

Cabe señalar que si bien para la legislación vigente no está permitido contratar seguros en el exterior, si la cobertura está declarada impositivamente los especialistas señalan que el asegurado no debería sufrir ninguna sanción.

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