15 de diciembre 2016 - 00:00

Sin paz: volvieron los ataques en Alepo y se frenó la evacuación

Los protagonistas de la guerra se acusaron mutuamente de romper el trato. El régimen sostuvo que el presidente electo de EE.UU. puede ser un “aliado”.

Más tiros. Las tropas del régimen de Bashar al Asad se reagruparon ayer el Alepo para reiniciar los combates contra los rebeldes. Anoche había negociaciones contra reloj.
Más tiros. Las tropas del régimen de Bashar al Asad se reagruparon ayer el Alepo para reiniciar los combates contra los rebeldes. Anoche había negociaciones contra reloj.
Moscú - El fin de la guerra civil en Siria depende de la voluntad del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer el dictador sirio, Bashar al Asad, en medio de las idas y venidas sobre la tregua y la evacuación de civiles en Alepo.

En una entrevista emitida por la televisión rusa Rossia 24, Al Asad recordó que "durante la campaña electoral de Trump, sus declaraciones sobre la lucha contra el terrorismo y la injerencia en otros países para derrocar gobiernos... fueron muy claras y esto está muy bien". "Sin embargo, todo depende de su voluntad de continuar el avance en esa dirección", señaló.

El dictador sirio agregó que no está claro "si podrá hacerlo porque todos saben lo fuertes que son los grupos de presión en Estados Unidos". "Si consigue superar esos escollos y empieza a actuar de verdad contra el terrorismo, considero que puede convertirse en nuestro aliado natural", subrayó.

Al Asad recalcó que actualmente la prioridad de sus tropas es Alepo y añadió que la ofensiva de los yihadistas del Estado Islámico (EI) contra la ciudad monumental de Palmira tenía como objetivo distraer a las fuerzas gubernamentales.

"Quiero decir que antes ya liberamos Palmira y que volveremos a hacerlo. Esto es una guerra: en unas partes se gana y en otras se pierde", dijo y agregó que, una vez que sea liberada Alepo, el régimen tiene el propósito de continuar la lucha contra el extremismo en todo el territorio del país.

"No habrá un alto el fuego", enfatizó y advirtió que las acciones militares cesarán solo cuando haya "acuerdos claros" y "donde los terroristas declaren su intención de rendirse o de marcharse".

Las declaraciones de Al Asad se difundieron justo cuando fracasó el acuerdo para poner fin a las hostilidades en la segunda ciudad del país y evacuar a decenas de miles de civiles, anunciado el martes. No obstante, al cierre de esta edición, grupos rebeldes informaron sobre un nuevo pacto para dejar Alepo hoy a primera hora.

La nueva tregua, sin embargo, no había sido confirmada por Rusia o Turquía, artífices del primer pacto.

Moscú, que el martes había proclamado la victoria del Ejército sirio en Alepo, dijo que los rebeldes aprovecharon la tregua que regía desde la víspera para reagruparse e intentar romper el cerco militar en dirección noreste, por lo que el Ejército y sus milicias aliadas reanudaron sus ataques.

Los rebeldes, por su parte, acusaron a Siria e Irán de torpedear el pacto y respondieron lanzando decenas de cohetes contra la parte oeste de la ciudad, controlada por el régimen. Esa ofensiva provocó seis muertos y 30 heridos, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

En un intento por evitar que la guerra reanude completamente en Alepo, la ciudad que fuera el motor económico de Siria antes de la guerra, Rusia, Turquía e Irán convocaron ayer a una reunión de emergencia en Moscú el próximo 27 de diciembre para discutir el conflicto sirio.

Por su parte, el OSDH afirmó que quien impidió la aplicación del acuerdo fue el régimen de Al Asad porque fue forjado entre Rusia, Turquía y los rebeldes sin haberlo consultado.

Agencias EFE, DPA,

AFP, ANSA y Reuters

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